MI NOVIA SE ENGULLÓ DOS POLLAS
MI NOVIA SE ENGULLÓ DOS POLLAS
Mi novia Noemí y yo siempre hemos tenido fantasías como todas las parejas, pero nunca llegué a pensar en que se convirtieran en realidad. Cuando hacíamos el amor nos imaginábamos que otro hombre estaba con nosotros, tenemos varios consoladores que simulan un pene real y los usamos para que esas fantasías sean lo más reales posibles. Gozamos mucho y os puedo decir que nuestros orgasmos fueron intensos.
En un par de ocasiones le dije a mi novia que buscara el momento y la persona con quien pudiéramos hacer nuestra fantasía realidad. Ella, que es un poco tímida, me dijo que eso era muy difícil para ella pero que si yo buscaba el momento y la persona lo más posible es que lo hiciera.
También comentábamos el miedo que teníamos al hecho de que pasaría después. Teníamos miedo a sentirnos mal y de que nuestra relación se rompiera.
Siempre fantaseamos un trío y hacerlo con otro hombre y eso era lo que a mi novia más le calentaba, más de una vez me había insinuado que se masturbaba pensando en dos hombres para ella sola, y eso a mí me excitaba. Tiene un cuerpo para hacer gozar a cualquier hombre, con diecinueve años es la atracción del lugar por donde pasa, se viste a la moda y su figura se refleja de una manera muy sexy.
Sabe perfectamente que es atractiva y hace uso de ello. Tiene el cabello rubio con mechas, sus piernas son fuertes y finas al tacto, sus pechos, no muy grandes, son una delicia y su culo, es impresionante, redondito, respingón y me fascina, y me doy cuenta que no soy el único.
Es una chica muy ardiente a la hora de dar placer es inacabable y sentir su cuerpo haciendo el amor es pura magia. Le encanta la ropa interior diminuta y sabe que los tangas me vuelven loco, así que cuando quiere ponerme "nervioso" sabe como hacerlo, además se rasura el sexo, haciéndola más atractiva.
A su lado he vivido momentos muy calientes y emocionantes, nunca se me olvida el día que hicimos el amor en el jardín de mi casa, amaneciendo, los dos solos, con un edredón enorme, me sentí muy querido y la verdad fue realmente excitante. Muchas veces me he masturbado pensando en esas experiencias y al hacerlo, era empezar esa fantasía de verla con otro hombre follando como solo ella lo hace.
Ahora paso a contarles mi experiencia de la cual no me voy a olvidar nunca: Era verano y como es natural hacía un calor espantoso, todo el mundo estaba en la playa tomando el sol, bañándose en el mar o en la piscina. Los padres de Noemí se habían ido de vacaciones y sé había quedado sola en su casa, era genial por que nos quedábamos solos y hice vida allí. Lo mejor era por la noche, hacíamos el amor y después dormíamos juntos, levantarme por la mañana junto a ella era precioso.
Estaba trabajando y era domingo por la mañana, mi trabajo es así, y a la hora de comer me dirigí a su casa. Me dijo que comeríamos con un vecino el cual había llegado al barrio hacia poco y el chaval no conocía a nadie.
Al entrar en la casa por el jardín la vi allí, tumbada en el césped tomando el sol, solo con la parte de abajo del bikini, un tanga blanco precioso y a su lado el vecino. Un chico de nuestra edad, unos 22 como yo, un chico de color, alto y muy fuerte, se le veía un cuerpo musculoso y fibrado. Unos pectorales marcados igual que sus abdominales, unos brazos fuertes y unas piernas muy atléticas. Llevaba un bañador de "slip" y se le notaba un paquete impresionante.
Estaban allí conversando y riendo. Estuve un rato observando y ella estaba realmente sexy y el no dejaba de mirarla, en esto que Noemí se levanto, creo que los dos nos quedamos fijos en su culo adornado con un tatuaje a la altura de la cintura, con ese tanga blanco, belleza viva. Echándose miraditas y sonrisas picaras se acercó a la piscina y se lanzó de cabeza, al salir del agua el tanga se transparentaba y se le podía ver todo el coño rasurado, ya solo me faltó ver eso, empecé a excitarme y no era el único.
Al pobre chico se le clavó la mirada en ese tanga semitransparente y no podía ocultar su excitación ya que su "slip" no pudo contener un pene como el que el chaval tenía, asomándole la punta, algo impresionante. Al ver eso me excité un poco más y vi que Noemí se quedaba mirando ese paquete inmenso con unos ojos como platos. No se de que se extrañaba, total lo había provocado ella. Decidí entrar en escena con un "¡holaaaaa!".
La reacción fue de risa, Noemí tapándose la parte de arriba intentando ponerse el sujetador del bikini (no sé por que), y el vecino, a sabiendas de que "algo" había crecido en su bañador se tumbó rápido boca abajo. Me acerqué a mi novia dándole un beso en los labios llevando una de mis manos a su culo acariciándoselo como siempre hacia, mmmm y después salude al vecino estrechándole la mano, Robert se llamaba el colega.
- ¿Que? ¿Cómo va? -Pregunté. - Muy bien dijo él (no te jode) y Noemí me dijo que muy bien, pero lo dijo algo flojo, como avergonzándose de algo, pero lo que ella no sabia es que, me excité especialmente.
Me fui a la habitación a ponerme más cómodo, un pantalón corto de fútbol y unas chancletas. En esto que Noemí entra en la habitación con un pantalón de esos tan cortitos y la parte de arriba del bikini, acogiéndola de la cintura la bese con fuerza, y mi polla empezó a ponerse dura, a la vez que le sobaba el culo. En un momento de respiro le dije:
- Os he estado observando y la verdad, lo as puesto a cien.
Sonriendo y sonrojada me dijo:
- ¿Que dices? No digas bobadas. - ¿A no? ¿Te fijaste en su paquete? - Si.- Un si muy picarón. - Pues a mí también me as puesto cachondo. ¿Que pretendías? - Nada. - ¿Nada? Sin la parte de arriba, y con este bañador que sabes que transparenta. No te lo pones ni para ir a la playa.- Es que me apetecía ponérmelo.- Me dijo.
La volví a besar y nos fuimos para la cocina ha acabar de preparar la comida.
Fue una comida muy divertida, los tres nos reímos mucho y hablamos lo suficiente como para conocernos. Robert era un joven muy tímido y buena persona, no se le vio maldad en todo el rato que estuvimos hablando. También hablamos de sexo y salió el tema de las fantasías lo cual a mi se me ilumino una bombilla en la cabeza. Recogimos todo y llegó la hora de la siesta. Noemí salió al jardín y Robert y yo nos quedamos sentados observándola.
Lentamente, Noemí, se quitó el pantaloncito mostrándonos su precioso culo, y yo cuando veo ese culo no puedo controlarme y mi pene empezó a erguirse. Me fijé en Robert y su "slip" volvía a cobrar vida. Ella se sentó y mirando hacia nosotros se quito el sostén del bikini. Sus pechos quedaron al aire y nos pusimos más cachondos todavía.
Así que me fui hacia ella y le dije:
- ¿Que estás haciendo?. No ves que nos estás poniendo como motos. - ¿A si? ¿Y por que no me besas?.-
Eso me dejó helado, pero no pude decirle que no y nos fundimos en un beso largo y pasional. Empecé a acariciarle los pechos poniéndose los pezones cada vez más duros al igual que mi polla. Bajé más la mano acariciando sus muslos y acercando mis dedos a su coño. Acariciándole por encima del tanga notaba el calor húmedo que desprendía su sexo y Noemí me pidió que le masturbara. No lo pensé ni un segundo y metí mi mano entre el bañador y empecé a acariciar su clítoris, lentamente humedeciendo mis dedos en el interior de su coño, cada vez más mojado oyendo sus suspiros de placer.
En esto que Noemí me dijo:
- Mira a Robert.-
Joder, Robert estaba sentado en una hamaca mirándonos, sin su "slip", acariciando su enorme y negra polla. Nunca había visto nada igual, medía unos 22 cm y era gordísima. Se la estaba meneando lentamente observándonos, mirando a Noemí como disfrutaba con lo que le estaba haciendo y eso a mí me puso muy cachondo.
- Que polla más grande.- Dijo Noemí súper excitada. - ¿Te gustaría chuparla? - Le dije, cachondo como nunca.
Fue decir eso y Noemí a cuatro patas se acercó a Robert. Lentamente empezó a acariciar esa enorme polla, los huevos, los muslos, se la veía muy cachonda. Me levante y me senté al lado de Robert. Tímidamente Noemí empezó a lamer el pene de Robert, eso me excito muchísimo y empecé a masturbarme.
Lamía esa polla como una loca, la lamía de arriba a bajo, la acariciaba entre sus manos que casi ni le cabía. Gimiendo de placer le comía la polla a un Robert que cada vez lo estaba pasando "peor", así que le cogí una mano a Noemí llevándosela a mi polla que estaba durísima. Empezó a chupar la mía con iguales ganas y mientras, Robert le bajó el tanga y empezó a comerle el coño.
Noemí no se lo podía pasar mejor, chupándome la polla y Robert comiéndole el coño, Mmmmm suspiraba y chupaba a la vez. Robert me dijo:
- ¡No puedo más! Me la tengo que follar.-
Así que se levantó y lentamente empezó a rozar su negra polla en los labios de Noemí y ella mirándome mientras se comía mi pene. Cuando Robert le clavó su enorme polla Noemí cerró los ojos con un gesto de placer acompañado de un gemido. Ella sentía ese pollón muy adentro, caliente y latente, Robert no dejaba de moverse detrás de Noemí, un vaivén incesante golpeándola con sus huevos y clavándole la polla. Con cada gemido, Noemí me comía más la polla y la pelaba con más ganas, era algo increíble. Ver el cuerpo de Robert detrás de Noemí, follándosela sin parar me volvía loco.
- Cariño me corro.-Dijo Noemí- No puedo más, ¡fóllame!, ¡Fóllame! ¡Que me corro!
Noemí ya no podía más, en una postura que la enloquece y con esa enorme polla penetrándola por detrás sin cesar, no podía aguantar más y comiéndome la polla como una condenada se corría. Se sacó mi polla de la boca y gemía placenteramente, sudando los tres.
Noemí me miró, subió hasta mi boca y nos volvimos a besar, realmente se lo estaba pasando muy, muy bien. Me incorporé un poco y Robert se puso de pie, me fije en su polla, la seguía teniendo durísima y estaba toda empapada de la corrida de Noemí. Y ella me dijo:
- Me encantaría follarte amor.- - Pues no sé que esperas.-
Fue decir eso y se sentó encima de mi polla, penetrándola muy adentro, tenia el coño mojado como nunca, con Robert sé había corrido enormemente y allí se estaba calentito y daba un placer indescriptible.
Empezó a moverse con todo su cuerpo encima de mí, era fantástico verla como me follaba, sus pechos se movían al ritmo de su cuerpo, y su cuerpo, que bonito es, es una locura. Robert estaba de pie al lado nuestro con su negra verga, tiesa como un palo, yo no entendía como le había cabido "eso" a Noemí.
Ella estaba loca con esa polla y mientras me follaba no dudó en empezar de nuevo a comérsela. Lo que estaba viendo me volvía loco, me follaba sin parar y mamaba esa polla con unas ganas impresionantes. Yo me moría de placer y no podía dejar de mirarla, de ver como mamaba, de ver como se movía encima de mí, era algo impresionante. Noemí no dejaba de follarme clavándose mi polla sin parar, gimiendo de placer, sudando y chupando una polla, negra, gorda y dura, se volvía loca y yo con ella de mirarla.
Miraba su cuerpo como me daba placer me agarré a su culo con las dos manos, apretándoselo con fuerza mientras ella seguía follando y comiéndole la polla a Robert. Me humedecí un dedo y empecé a metérselo por el culo, y noté que le gustaba, no se dejaba hacer eso pero estaba tan cachonda que quería más placer.
- Cariño que me voy a correr, méteme dos, ¡méteme dos! Cuando me dijo eso le llevé mis dedos a su boca, noté la polla de Robert y estaba durísima y ella la chupa como una loca mientras notaba mi polla en su interior y mis dedos en su culo. Noemí gimió más fuerte, Robert le cogió con las dos manos la cabeza llevándola contra su polla y ella gimiendo y chupando empezó a follar más fuerte y yo seguía metiéndole los dedos.
Empezó a gemir con el pollote en la boca, cada vez más fuerte corriéndose como una zorra. Su coño volvía a chorrear de placer. Ese segundo orgasmo la dejo hecha polvo, se tumbo en el césped mirándonos a Robert y a mí. Nosotros aun estábamos cachondos y mirando su cuerpo empezamos a masturbarnos y mirándonos nos dijo:
- Quiero que me folléis los dos a la vez. Cariño tu dame por detrás que con la polla de Robert no me atrevo.
Robert se tumbó boca arriba y Noemí le chupó de nuevo la polla para luego, tumbándose encima de él empezar a fallárselo, mientras yo le comía el culo. Ella ya casi no se movía, estaba exhausta pero quería que la folláramos los dos a la vez. Robert se la follaba clavándole la polla y Noemí se moría. Le introducí dos dedos bien húmedos en su culo y empezó a gemir de nuevo.
- Vamos cariño métemela, despacio, pero métemela, os quiero a los dos follándome.
Me acerqué a su boca y empezó a chuparme la polla para dejarla bien mojada, mmmm que gusto, me separé y fui hacia su culo y empecé a follárselo. Siempre había deseado follarle el culo, me volvía loco. Noté que cada vez más ese pedazo de culo iba engulléndose mi polla hasta el fondo. Gritaba de placer y sentía como sus músculos se expandían para dar campo a esas dos vergas que entraban dentro de ella, y gritaba y pedía más.
Ahora ya tenía lo que quería, nos la estábamos follando, los dos a la vez, Robert no dejaba de moverse y yo la embestía con ganas, no dejaba de gemir y de gritar de placer, quería correrse otra vez.
Se volvía loca, encerrada entre esos dos cuerpos que no dejaban de follársela. Le hicimos caso, embestimos con más fuerza, los dos a la vez y ella gemía y gemía, hasta que con un grito de placer se corría de nuevo.
- Me voy a correr.- Dijo Robert. -No puedo más!!!.- - Yo tampoco, ya no aguanto.
Fue decir eso y Noemí empezó a comernos las pollas, una en cada mano, meneándolas con fuerza y chupando un poco una y un poco la otra, que cachondo me puse, dios, estaba preciosa comiéndonos las pollas, a punto de corrernos.
- Noe ya! Ya!.- Exclamó Robert.
Que corrida, esa polla negra empezó a soltar leche por toda la boca de Noemí y ella no dejaba de comérsela y meneársela.
- ¡Cariño que me corro! ¡Que me corro!
Y llevándose mi polla a la boca empezó a chupármela corriéndome como había hecho Robert, soltando todo mi semen por su boca. Noemí estaba disfrutando como nunca y yo de verla a ella, lamiendo esas dos pollas, hechas polvo por su culpa, nos miraba con cara de niña buena, le encantó comernos la polla corriéndose en su boca.
Quedamos los tres exhaustos, tumbados en el césped, desnudos, sudados, respirando profundamente. Miré a Noemí y no pude resistir y tuve que besarla.
- Te quiero.- Le dije. - ¿te ha gustado?.- - Si, me ha gustado muchísimo.- - Has estado fantástica de verdad.- - Te quiero.- Me dijo sonriendo.
Han pasado tres semanas después de haber hecho realidad nuestra fantasía. Nuestra relación sigue igual y eso nos ha hecho querernos más y a aumentado la confianza entre los dos. Y ya estoy esperando a que me lo pida otra vez. Te quiero niña.
