CON DOS HOMBRES A LA VEZ
CON DOS HOMBRES A LA VEZ
Hola mi nombre es Ayla, hace varios años que conozco esta página. Me encantan las fotos de la sección de sexo que aparecen, y era casi lo único que conocía, eso y los chistes, que esporádicamente leía hasta hace poco que contacté con una persona muy seguidora de la web y que al saber que me gusta escribir historias eróticas, me habló de su sección de relatos, así como de la posibilidad de publicarlos, cosa que desconocía totalmente.
Una de mis fantasías siempre había sido la de tener relaciones sexuales con dos hombres a la vez. En varias ocasiones había tanteado el tema con mi pareja, pero para mi sorpresa me hizo saber que no le gustaban los grupos de ningún tipo para esos menesteres. Por el momento me conformé con únicamente fantasear al respecto pero al final me ganó la curiosidad de participar en un trío y como casi siempre, tarde o temprano, intento llevar a término aquello que deseo, finalmente gracias a esta página pude conocer a un par de amigos que hicieron realidad dicha fantasía. Aquí la presento:
Llevábamos un tiempo conectando a través de la sección de contactos de esta página, y aunque los mensajes habían sido bastante breves y esporádicos, según mi parecer, prometían bastante, y la diversión parecía asegurada. Lo que se confirmó la primera vez que nos citamos para conocernos personalmente. Se trataba de dos amigos, que llevaban varios años trabajando en la misma empresa, y que, por lo que me contaron, habían compartido más de una juerga juntos a parte de las relaciones laborales. Se llamaban Pedro y Raúl; el primero de unos 33 años, pelo negro, medía algo más de 1,80 cm de altura, muy afable y simpático; el otro de 38 años, rubio, algo más bajo 1,72 cm y con una cara muy pícara. Ambos de constitución atlética, y como yo casados.
Quedamos, en una cafetería, sobre las 4 de la tarde, un día entre semana, aún a sabiendas de que yo no disponía de más tiempo que para un café y las presentaciones de rigor. Pero, al menos ese encuentro nos iba a permitir tener una visión menos virtual que la que las fotos intercambiadas nos habían dado. Desde el primer momento, la atracción fue mutua y las miradas y los roces que hubo en ese breve tiempo fueron más que una promesa de lo que pasaría en una segunda cita, lo malo fue no poder aprovechar lo que sucedió en esta primera.
Yo llevaba una minifalda marrón y una chaqueta color beige ajustada y muy sexy, con un generoso escote; bajo la ropa, medias de las que se sujetan sin liguero, tanga y sujetador blancos semitransparentes. Tomamos una copa mientras nos presentábamos y comentábamos nuestro reciente contacto en esta página. El tiempo pasó rápido, y se iba haciendo la hora en que me tenía que marchar, pero unos instantes antes de despedirnos sentí la urgente necesidad de ir al aseo, era un servicio con una entrada común con lavabos, tanto para damas como para caballeros, y allí dos puertas reservadas cada una para cada sexo.
Cuando salía del privado de señoras, me encontré con Raúl, quien estaba lavándose las manos, nos quedamos mirando y sin mediar palabra comenzamos a besarnos, él me arrastró hacia la puerta de caballeros y entramos cerrándola a nuestro paso. Hizo que me pusiera de espaladas a él, para seguidamente magrearme a gusto los pechos y mi coño, mientras me besaba la nuca; yo estaba a mil, y mi tanga estaba muy empapado. Me empujó hacia delante obligándome a apoyarme en la pared, mientras él me levantaba la falda y retiraba a un lado el tanga. Pasó sus manos y su boca por mis glúteos y comenzó a chuparme tan furiosa y a la vez delicadamente que me corrí casi de inmediato. Yo gemía de placer cuando alguien llamó a la puerta, tan enajenada estaba que fui yo quien contestó.
– ¡Está ocupado!- no acordándome que estábamos en el aseo de caballeros. -¡Vaya! Creo que vamos a llamar la atención más de lo deseado. –No te preocupes soy Pedro- se oyó.
Suspiramos aliviados y al momento abrimos la puerta permitiéndole que entrara.
-¿Qué pasa? ¿Qué eso de empezar sin mi?- dijo Pedro sonriendo. -Cosas que pasan- comenté con un guiño. –pero aquí estamos todos, ¿verdad?- dije.
Yo me quedé sentada en el Wc, y frente a mi ambos de pie mirándome mientras veía cómo se sacaban sus penes, erguidos, grandes, majestuosos, mmmmmmmm toda una delicia. De repente sonaron severos golpes en la puerta, tanta gente se había agolpado para entrar que no tuvimos más remedio que acomodar nuestras ropas y salir ante el asombro y algunas risas de quienes estaban esperando.
-¡Bueno! esos son los inconvenientes de estar en un sitio tan concurrido- dijo Pedro.
Lo malo de todo esto, es que cobré conciencia de la hora que era, y de que ya se me hacia tarde, puesto que había quedado con mi pareja para hacer unas compras, así que si no quería levantar sospechas, debía irme. Salimos del servicio y nos despedimos con la promesa de quedar con más tiempo para continuar nuestro affaire.
Pasadas unas semanas, por fin llegó el día, ¡íbamos a quedar!, y aunque en estas situaciones no suelo ponerme nerviosa, lo estaba, ¡vaya si lo estaba! Me sentía como una niña que recibe su primer regalo, y no sabía porqué, en realidad no soy ninguna niña, pues tengo 37 años, pero vamos, estos dos hombres me hacían sentirme así, sobre todo Raúl., que me hizo estar en las nubes. La verdad es que Pedro me gustaba y me atraía irresistiblemente, pero Raúl. ¡Fue tan deliciosamente absorbente!... En realidad creo que formaban un binomio perfecto.
Finalmente íbamos a vernos de nuevo, y esta vez sin problemas añadidos.
Dejamos los coches en el lugar concertado y subimos en uno. Habíamos convenido ir a un pub liberal. Raúl, era quien conducía, y a sugerencia de Pedro me senté detrás con él. La idea me pareció fenomenal ya que me atraía mucho y por otra parte me parecía justo puesto que así podría resarcirse de la otra vez. Yo además tenía una sorpresa, pues esta vez no llevaba ropa interior bajo la falda. Mientras Raúl conducía, Pedro y yo comenzamos a besarnos y a meternos mano, él por el escote, pronto mi camisa se abre, dejando al descubierto parte de mis pechos, abro las piernas viéndose mi sexo desnudo, rasurado y palpitante,
Pedro con asentimiento dice que le encanta que vaya así sin ropa interior, comienza a recorrer mis muslos y mi sexo con sus manos. Estoy jadeando, la situación y sus manos, son mágicas...casi desde el principio tengo un calentón de fábula, y no es para menos, el morbo de la situación ayuda y mucho. Mientras, Raúl, mira, cuando puede, por el retrovisor, y nos va indicando cosas...-Espero que tenga cuidado- pienso, pues va conduciendo. Entre tanto, Pedro continúa dándome placer, dirijo mis manos hacia su paquete, notando su excitación...por curiosidad me inclino hacia el asiento del conductor, intentando tocar a Raúl., me doy cuenta que también está empalmado, jejeje supongo que es algo inevitable. ¡Esto va fenomenal!.
Vuelvo con Pedro y comienzo a desabrochar su bragueta liberando su pene, Ummmmm, -¡como está!-, dirijo mis labios hacia él y lo introduzco en mi boca suavemente, recorriéndolo con mi lengua, haciéndola chasquear en la punta cuando asciendo por ella, mientras, toco sus testículos. Así continuamos hasta que Ricardo nos avisa que ya estamos en ciudad y que toca relajarnos un poco, pues hemos de hacer una parada para tomar algo para cenar antes de ir al pub. Nos vestimos...pero me indican que me quedé sin las braguitas tal y como iba antes. Acepto, pues eso mantendrá en parte el calentamiento.
Cenamos y entre toques discretos y risas vamos encontrándonos cada vez más a gusto. Incluso encuentro que el maitre está “muy atento” a nuestras peticiones, incluso llega a invitarnos a una copa antes de marchar del restaurante. Finalmente, nos dirigimos hacia nuestro destino....para mi va a ser toda una experiencia, y espero que fantástica...., , y aún más por el lugar dónde vamos, y por partida doble, pues nunca anteriormente había estado en un local de ese tipo ni participado en un trío.
Cuando subimos al coche, me encuentro con una sorpresa, Raúl ha traído un consolador..., quiere que de camino vaya masturbándome mientras me miran..., tan sólo el hecho de pensarlo hace que me estremezca de placer.... Me sitúo en el asiento trasero, con las piernas abiertas, esta vez es Raúl quien está conmigo y empieza a masturbarme, lo hace pasar entre mis labios, mis muslos, abre mi sexo con él, y empieza a introducirlo...mmmmm, estoy excitadísima. Me pide que continúe yo, y así lo hago, mientras me besa en la boca y en los pechos... De esta manera llegamos. Mientras Pedro aparca el coche, me arreglo un poco y entramos. Parece un lugar agradable, hay varios grupos de personas hablando animadamente y tomando alguna copa.
Me siento fenomenal, y estoy loca por continuar lo que hacíamos en el coche, y todo aquello que parece prometer la noche. Nos sentamos en un rincón de la sala, hay un sofá muy cómodo, tomamos una copa, mientras comentamos aquello que nos gustaría hacer y lo bien que parece ir todo. Pasamos a una sala algo más oscura y privada y , allí, Pedro se me acerca por detrás, me besa en el cuello y comienza a tocar mis pechos, mientras Raúl, dirige sus manos bajo mi falda, toca mi sexo y me introduce un dedo, moviéndolo suavemente, muy suave... oh! estoy apunto de explotar....., sube mi falda... y dirige su boca hacia mi sexo, con la lengua lo recorre por fuera, lo abre y la mete dentro, mientras acaricia mis glúteos hasta deslizar un dedo en mi ano.....no aguanto más y me corro....un placer exquisito recorre mis caderas, estoy en otro mundo.
Pedro me quita la camisa, haciéndome que vuelva al mundo real. Me doy la vuelta hacia él y le beso muy profundamente, con pasión, le desabrocho la camisa para recorrer su torso con mis manos, seguidas de mi boca y mi lengua. Chupo sus pezones y voy bajando hasta su vientre, desabrocho sus pantalones, dejando que se deslicen por sus piernas, al igual que el calzoncillo, tomo su pene, lo acaricio y lo meto en mi boca para saborearlo, ummmm ¡delicioso!, noto su excitación, y la mía.
Ricardo. se acerca por detrás para acariciar mis muslos, mi sexo. Nos acercamos a un asiento, donde Pedro se acomoda para que yo continúe, a cuatro patas encima de él y Raúl detrás evaluando qué hacer. Pedro me dice que quiere estar dentro de mi,... no aguanta más... me siento de espaldas a él, para que me penetre, y cogiéndome por las caderas, se mete en mi profundamente...un suspiro de placer surge de nuestras bocas, me quedo de frente a Raúl, que ya se ha quitado los pantalones y me muestra su polla, en plenitud, me acerco a ella sin poder evitarlo, quiero meterla en mi boca, chuparla con mi lengua, mientras Pedro continúa en mi interior, moviéndose cada vez con más fuerza, empujando y empujando. Raúl me sujeta la cabeza con sus manos disfrutando del momento.
Así continuamos unos instantes, cuando Pedro indica que no puede más, y comienza a correrse haciéndome sentir su placer, transmitiéndose por todo mi cuerpo hasta que también exploto. Pedro se aparta un rato para tomar fuerzas, mientras Raúl se tumba, me dirijo hacia él, voy ascendiendo con mi boca por sus piernas, recorro con mi lengua su entrepierna, mientras mis manos llegan a su sexo, lo envuelven con suavidad, está palpitante en espera de mi boca y mi lengua. La meto en mi boca, dulcemente primero, y furiosamente después, introduciéndolo dentro, muy profundamente en mi garganta. Acariciando sus piernas con mis pechos, los acerco hasta su polla, cubriéndola con ellos, masajeándola unos instantes, sintiendo en mis pezones su excitación. Subo por tu cuerpo recorriendo con mi boca, mi lengua y mis pezones su pecho, hasta llegar a su boca, que beso con fuerza, como creo que a él le gusta, para situarme sentada encima de su verga, enhiesta, durísima.
Cojo su polla, la dirijo con mis manos hacia mi coño, la meto dentro, y poniéndome en cuclillas comienzo a cabalgar, ligeramente en principio para después aumentar el ritmo. Noto arquear sus caderas hacia mí, para penetrarme más y más profundamente. De repente noto unas manos acariciando mi nuca y mi espalda, es Pedro, que después de un pequeño descanso, y disfrutando unos instantes de nuestra situación ha optado por unirse de nuevo. Se acerca a mi oído, y me dice: - ¿quieres disfrutar aún más? - Por supuesto. Le contesto.
Hace que me incline hacia delante, acercando mi cuerpo más a Raúl. Él situándose detrás de mí, comienza a tocarme los glúteos, mi coño, bañado como está de la excitación, cubre mi sexo y mi ano con mis flujos y pide a Raúl cambiar de lugar, así que se tumba para penetrarme. Cuando lo hago, siento un nuevo placer que me recorre y notando una electricidad que llega hasta mis pezones. Raúl se sitúa detrás de mí, y comienza a penetrarme por el culo a la vez que lo hace Pedro por el coño...ohhh, es estupendo, siento una nueva palpitación, estoy a punto de explotar.
Nos movemos rítmicamente, en una constante que hace que cada vez que me mueva sienta una penetración mayor de cada uno...y exploto, exploto haciéndome sentir un placer nunca sentido, exquisito, más allá de lo que hasta ahora había experimentado. Noto también su placer...como les viene...primero a Raúl, le noto temblar en cada embestida final, haciéndome estremecer como nunca. Después Pedro, que cayendo casi de bruces, me transmite su orgasmo.
Quedamos unos instantes así, uno encima del otro, casi sin movernos, hasta que Raúl, se queja, -pesaís demasiado- dice. Nos quedamos sentados, yo en medio, ellos cada uno a mi lado, mirándonos casi sin vernos, aún sintiendo el placer que nos inunda. Pasa un rato, y nos vamos dando cuenta de que no estamos solos, hay más gente cerca. Vamos al aseo y nos lavamos un poco, para volver dónde estábamos. Raúl se acerca a mi y comienza a besarme...noto de nuevo que su excitación resurge ¡y la mía también! Pedro se acerca y tomando mis pechos comienza a besarme los pezones, como en un torbellino rápido y soy tomada por ambos cambiando de posición en varias ocasiones. Raúl se sienta y hace que me siente de espaldas a él quedando Pedro frente a mí. Raúl sujeta mis caderas y me obliga a moverme abajo, arriba, frenéticamente.
Mientras Pedro, pasa sus manos por mi cuerpo que queda expuesto a él, acariciándome con deseo, chupa mis pezones, los pellizca suavemente, baja hasta mi coño ocupado por Raúl, y lame el clítoris a la vista. Casi me vuelvo loca del placer que me hacen sentir, y exploto...mi mente es un torbellino en la que solo está la polla de Raúl y las manos y la lengua de Pedro. Cuando casi voy a desfallecer, Raúl me alza, y me penetra por el culo, estoy tan excitada que entra con suma suavidad y de nuevo comienza un sube y baja ayudada por Raúl. Pedro me sujeta un momento para meterme su verga por el coño, creo morir de placer.
De nuevo ambos dentro de mi, siento un placer exquisito y explosivo que me embarga. Pedro sale de mi y me mete la polla en la que tomo con placer, mientras Raúl sigue en mi ano no dando pie al descanso, noto a Pedro correrse en mi boca, cómo palpita salvajemente dejando salir su deliciosa leche. A la vez siento a Raúl correrse en mi culo, agarrándose a mi cintura para no dejarme escapar. Pasado el tiempo de relax, comprobamos que es algo tarde. Nos vestimos y salimos del pub. De camino al lugar donde dejamos el resto de los coches vamos comentando, aún atónitos todo lo que hemos hecho y el placer sentido.
Al llegar nos despedimos prometiendo volver a vernos de nuevo…
