PATICA, MI SUEGRITA ARDIENTE
Hola amigos, soy fanático de sus relatos desde hace unos cuatro años, y aunque algunas historias me parecen exageradas, luego de vivir las experiencias que he tenido, admiro a las personas que se animan a contar sus vivencias, soy Henry y tengo 37 años, casado hace cinco años con Helena de 26 años, cuando conocí a Helena me sorprendió saber que su madre era solo 15 años mayor que ella, ya que se había embarazado siendo adolescente de un hombre 30 años mayor que ella, cuatro años después tuvo un hijo varón de nombre Luís Carlos, por desgracia su esposo murió víctima de la violencia del país dejando a su familia medianamente acomodada, entre ellos algunos negocios de transporte de pasajeros en manos de Patricia (hoy día cariñosamente le llamamos Patica) mi suegra quien en la fecha tiene 41 años.
Helena es una mujer muy hermosa de
Los dos tres primeros años de matrimonio vivimos separados de PatriciO hasta cuando su hijo ganó una beca para estudiar en España, el viaje le afectó bastante así que con Helena decidimos pedirle que se fuera a vivir con nosotros, además aún no teníamos hijos, al comienzo solo vi a Patica como mi suegra, poco a poco se fue recuperando y con el tiempo más que la madre de Helena pasó a ser como su hermana mayor, salíamos los tres, le presentábamos a quienes no la conocían como la hermana de Helena, ahí comenzó mi "desgracia" Patricia (patica como le decíamos cariñosamente) comenzó a atraerme, cuando follaba a mi mujer imaginaba hacerlo con Patricia y me corría como un loco, cuando mi mujer no deseaba tener sexo tenía que propinarme un buen par de pajazos para bajarme la calentura, por respeto a Helena nunca intenté seducir a Patricia, y menos aún pensé que llegara a suceder lo que sucedió tiempo después.
Antes de continuar debo aclarar a los lectores que esta será una historia escrita a tres manos (Helena, patica y yo), bueno sucedió que mi madre quien vivía en otra ciudad enfermó gravemente y tuve que ausentarme por algo más de dos meses, por razones de los negocios Helena y patica no pudieron acompañarme, por fortuna para mi madre se recuperó luego de una larga convalecencia, lo cual me permitió regresar al lado de mi familia ya que necesitaba urgentemente la compañía de Helena y por supuesto la de patica.
Antes de regresar avisé a Helena quien no ocultaba su alegría, así que sin más inicié el viaje de regreso ansiando el encuentro con mi bella esposa, luego de varias horas de viaje por fin llegué a mi casa, aunque no era tan temprano no quise hacer ruido no fuera que mi esposa aún durmiera, además quería darle la sorpresa, dejando mi maleta en la sala, me dirigí a la cocina y allí esta mi adorada, se encontraba de espaldas a la sala, preparando un bocadillo en la cocina, como siempre que estaba en casa solo usaba una bata sin mangas, bastante holgada que le dejaba al descubierto la espalda y llegaba a la mitad de los muslos, sin hacer ruido me acerqué furtivamente hasta colocarme a sus espaldas, le rodeé la cintura con mis brazos y pegué mi rostro a su oreja mientras frotaba con energía mi miembro contra su trasero, subí una de mis manos hasta sus tetas y las sentí firmes y voluptuosas, mientras le susurraba obscenidades que sabía le ponían a mil, le chupaba el lóbulo de su oreja, mi mano que le sujetaba por la cintura bajó hasta su entrepierna iniciando a unas firmes caricias en sus genitales, en tanto mi otra mano masajeaba sus deliciosas tetas...
• Nena, te voy a comer el coño y el culo hasta ponerme al día por el tiempo que he estado sin ti, le susurraba mientras mi verga totalmente tiesa pugnaba por salir de mi pantalón. • Mmmm, nena que rica que estás, he deseado follarte todo el tiempo, a cada instante me muero de ganas por sentir la calidez y humedad de tu rica cuevita, mi cielo te la quiero meter, me quiero venir en tu cara y en tus tetas.
Le sentía jadear levemente mientras permanecía misteriosamente pasiva, por cierto no había pronunciado palabra alguna, no me importó imaginé era un nuevo juego para explorar nuevos horizontes de nuestra vida sexual, le empujé levemente obligándola a inclinarse sobre el mesón donde minutos antes realizaba sus tareas, con mi mano en su pubis le obligué a exponer su rico trasero en tanto mi mano exploraba bajo la batica de dormir, me sorprendió encontrarle puestos unos ajustados y masculinos bóxer de lycra que le marcaban lujuriosamente los labios de la vulva, sin embargo mi esposa le encantaba usar en casa mis bóxer, especialmente los que antes yo había usado.
• Nena parece que estás más cachonda que de costumbre...
Le dije mientras le frotaba vigorosamente mi paquete contra su culo, sus deliciosas tetas se movían con libertad bajo la tela de la faldita, a esas alturas mi esposa ya debía haber tomado la iniciativa, su pasividad me estaba sorprendiendo. Introduje mi mano entro del slip y lo bajé con dificultad, ahora teniía a mi disposición sus ricas caderas, no resistí la tentación y me arrodillé frente a ellas para iniciar a besarlas ampliamente mientras iba y venia introducía mi lengua en la raja de su culo, le sentí estremecerse, al fin va a explotar pensé, no fue así, me estaba gustando el juego, la muy puta estaba exigiendo el uso de mis habilidades como amante, si eso quería eso tendría, separé sus nalgas y le di unas buenas lamidas a toda su región anal, nuevos estremecimientos me indicaron que mi labor daba sus frutos, procuraba ensalivarle al máximo su esfínter, al fin estaba alcanzando su máximo grado de calentura, alcancé a escuchar un leve pero certero.
• Más, masss, no pares, ah, pensé -al fin se ha rendido.
Mi excitación también estaba al cien, dos de mis dedos hurgaban dentro de su coño, entrando y saliendo sin ninguna dificultad gracias a sus jugos que se desbordaban abundantemente, mi lengua seguía jugueteando con su erótica flor de plieguecillos sonrojados, esa deliciosa boca que clamaba ser besada sin limite, separé al máximo sus caderas y coloqué mi boca sobre su culo cubriendo completamente sus pliegues e inicié un rico y largo beso negro, sabía que a mi esposa le encantaba que le besara su anito de esa manera, después de unas cuantas succiones su esfínter cedió y mi lengua penetró en su cálido trasero a pleno gusto, la movía libremente entrando y saliendo, su esfínter se acopló al instante y me puso a mil sentir su leve presión sobre mi lengua, yo estaba como hipnotizado al sentir las contracciones del culito de mi esposa cuando le sentí explotar en un largísimo orgasmo que le hicieron temblar todo el cuerpo, los espasmos continuaban incontrolablemente mientras ella no cesaba de jadear.
No entendía como en medio de su orgasmo no había explotado en exclamaciones obscenas de lujuria, pese a estar muy caliente la sujeté con ternura y lentamente la recosté entre mis brazos, llevábamos casi media hora amándonos y aún no nos besábamos en la boca, retiré sus negros cabellos de su rostro y me quedé petrificado, la mujer que estaba en mis brazos era Patica, mi suegra, su rostro estaba encendido y bajó la mirada al tenerme frente a ella...
• ¡Henry! que hemos hecho, perdóname, tan solo quise hacerte una broma, al saber que ibas a estar bastante tiempo fuera de la casa he venido a estar junto a tu esposa, ella fue el día de ayer a tomarse unos exámenes médicos hasta la ciudad de... en donde estará un par de días más, pero me informó que tú llegabas hoy así que se me ocurrió hacerme pasar por ella, pensé que me reconocerías fácilmente, no se como no te diste cuenta que no era tu esposa a la que le comías el culo.
Entonces me di cuenta que llevaba una peluca con el mismo color de cabello de mi esposa, ya que Patica usaba el cabello corto, casi masculino, por lo demás solo algunos pocos kilos de más le diferenciaban de mi esposa.
• Oye perdóname tú, pero es que llevo casi tres meses sin follar y estoy que se lo meto a un bulto de piñas, además estás fenomenal, tú sabes que cualquier hombre se volvería loco por ti, • Eres muy amable, pero se que dices eso solo por ser mi yerno, no me puedes comparar con tu mujercita de 26 años. • Pero si es cierto suegrita, muchas veces me follo a Helena pensando que lo hago contigo.
• Si serás guarro, y mi hija que dice que eres un amante incomparable.
Nuestra conversación se desarrollaba con Patica en mis brazos, parecía estar muy cómodamente sentada sobre mi adolorido bulto que aún no perdía su erección, pareció notarlo ya que intentó bajarse de mi regazo, no se le permití y no pareció importarle, es más se acomodó más de lo normal rozando deliberadamente mi pene semierecto.
• No me digas que yo te pongo así, me dijo con una sonrisa llena de lujuria. • Por supuesto que tú me pones de esta forma, ya te dije que eres una mujer muy hermosa y atractiva y que cualquier hombre se moriría por hacerte el amor. • ¿Y tú eres uno de esos hombres?
No le respondí tan solo le besé en la boca largamente mientras nuestras lenguas pugnaban por llegar lo más profundamente posible, nuevamente llevé mi mano a su entrepierna y noté su abundante humedad, Patica continuaba caliente, a sus 41 años, su cuerpo se conservaba muy terso y tonificado, con el peso justo, sus tetas eran duras, pesadas, redondas y firmes coronados por dos hermosos pezones gruesos y grandes que invitaban a ser besados, su apariencia era la de una mujer mucho más joven, por lo menos diez años menor, pasando para quienes no le conocían como hermana de Helena, su trasero era firme, altivo y voluptuoso con glúteos paraditos, redondos, una cintura estrecha y dos hoyuelos en las caderas que realzaban más aún la belleza de las mismas, su piel es suave como la porcelana, sabia que la visión de sus tetas y culo enloquecía a hombres y mujeres por igual.
Sin ningún obstáculo abrí su bata exponiendo su ricas tetas coronadas de unas hermosa aureolas y rematadas con unos deliciosos pezones totalmente erectos, le recosté sobre el mesón y le volví a besar apasionadamente en la boca, bajé por su cuello recorriéndolo con mi lengua, rocé ligeramente sus pezones con la punta de mi lengua, me deslicé por su estómago hurgando en su ombliguito, continué por su pubis totalmente rasurado, en eso se parecía a Helena, besé con delicadeza su cálida conchita para deshacer lentamente mi recorrido hasta sus tetas ahora las acaricié con más fuerza esos exquisitos globos naturales totalmente míos. Me regodeé plenamente en sus tetas para continuar lentamente hasta su coño adornado por su pequeño clítoris totalmente expuesto fuera de su capuchón, me humedecí con abundante saliva en los labios y besé delicadamente su pepita, Patica se estremeció como tocada por una descarga eléctrica, y una exclamación de lujuria me dio su aprobación, mientras separaba las piernas flexionando las rodillas.
• Así mi amor hazme tuya de una vez por todas...
Con la punta de mi lengua viboreé sobre su conejillo, mientras Patica reaccionaba pegando su pubis aún más contra mi boca, separé los labios de su vulva para estampar un húmedo beso sobre su vagina.
• Cógeme por favor, ¡no te demores más!
Le escuché clamar con insistencia, me dediqué a empapar con saliva toda la región desde su ano hasta su clítoris, chupe con insistencia sus labios totalmente hinchados sorbiendo de sus jugos que se desbordaban a raudales de sus entrañas.
• Si mi amor así, sigue, sigue, no te detengas.
Era la respuesta de Patica cada vez que le introducía mi lengua en su vagina mientras ella buscaba el mayor contacto elevando su pubis para recibir mi lengua, como pude me saqué la ropa mientras daba los últimos chupetones al orificio de su culo, me ubiqué en la posición del misionero y lentamente se la fui introduciendo hasta que mis huevos hicieron contacto con su trasero, inicié a bombeársela lentamente mientras ella suspiraba sonoramente y con una mano se acariciaba las tetas.
Un ahhhhhhhhhhhh! sonoro respondía a cada penetración...
-" ¡Jódeme!, ¡fóllame!, no te detengas por favor."
Mi trozo de dura carne iba y venía dentro de su vagina la cual contraía al máximo buscando arropar completamente toda su longitud, aceleré el ritmo buscando su orgasmo que no se hizo esperar, busqué su cara y me correspondió ofreciéndome su lengua, la cual acepté chupándola mientras ella explotaba en un volcánico orgasmo, estuvo convulsionando como una loca presa de una serie de orgasmos que parecían no tener fin, su cuerpo se fue calmando mientras esperaba la descarga hirviente de mi leche dentro de sus entrañas, no fue así, aguanté mi corrida aún cuando mantuve mi verga dentro de su coño.
• Papito fue deliciosos, pero tú aún no te has corrido, se desprendió lentamente de mi tallo y se arrodilló en medio de mis piernas tomando mi sable con una mano y recorriéndolo con su lengua saboreaba el sabor de sus entrañas, masajeó mis huevos con su otra mano, le dio varios lametones a mi capullo, en tanto su mano jugaba con mis pelotas con ricos masajes en el perineo y ano, se introdujo en la boca la mayor parte de mi tranca chupando vigorosamente, mi pene se recuperó instantáneamente mientras la boca de Patica recorría su longitud logrando por fin tragarlo completamente, yo estaba en la gloria sentía mi capullo explorando su garganta mientras ella subía y bajaba con mayor velocidad.
-Me voy a correr le avisé...
Instantáneamente sujetó mi verga con dos dedos ejerciendo presión en la base, bajándome la excitación paulatinamente, se levantó hasta mi cara y me besó con pasión, se dedicó un buen rato a juguetear con mis tetillas, besó mi estomago y lentamente volvió a mi pene, me besó el capullo chupándolo con fuerza, continuó a mis huevos besándolos e introduciéndoselos en la boca, su lengua continuó por debajo de mis huevos hasta mi culo, no lo podía creer, Patica me estaba lamiendo el ano sin ningún tipo de miramientos, apartó un poco mis nalgas y se entretuvo un buen rato lamiéndolo de arriba abajo hasta los huevos.
Patica me estaba prodigando una comida de culo espectacular, al fin abandonó mi trasero para dedicarse en cuerpo y alma a mi tranca, la devoraba completamente mientras dejaba abundante saliva sobre mi pubis, nuevamente me excité y cerré los ojos esperando la llegada de mi orgasmo, sin advertencia alguna enterró dos de sus dedos en mi esfínter follándome deliciosamente mientras su boca continuaba comiéndose mi verga, no resistí sus atenciones me corrí abundantemente dentro de su boca, mientras sus dedos continuaban las acometidas por mi trasero, tardé un poco en serenarme mientas Patica chupaba mi pene dejándolo completamente limpio, extrañamente solo perdió un poco de su erección...
Al parecer Patica quería hacerlo volver en si y continuó dándome una rica comida de verga, mientras continuaba, solo entonces lo noté, follándome con sus dedos por el culo, en pocos minutos mi tranca se recuperó, ya para ese momento nos habíamos acomodado en un 69 que me permitía devolver sus atenciones con lujo de detalles a su coño y ano, mi cara estaba empapada con sus flujos, era Patica quien frotaba vigorosamente sus genitales contra mi boca.
• Mi amor fóllame por el culo, suplicó Patica.
Me levanté y la acomodé en cuatro, tanto su culo como mi verga estaban bien lubricados, así que presioné su ano con mi capullo que se deslizó suavemente ingresando unos dos centímetros, me detuve mientras se relajaba, fue ella quien comenzó a ejercer presión con sus caderas empujando hacia atrás tratando de devorar mi carne, le ayudé ejerciendo presión en sentido contrario, me incliné sobre su espalda besándosela y provocándole deliciosos espasmos que se reflejaban en las contracciones de su esfínter alrededor de mi verga, me la estaba exprimiendo, pero aún así mi pene entraba y salía a pleno gusto, me apoderé de sus tetas prodigándoles deliciosos masajes y centrándome en sus erectos y sensibles pezones, una de mis manos bajó por su vientre concentrándose en su entrepierna desbordante de fluidos, comencé a masturbarla sintiendo su clítoris hinchado y palpitante que a cada leve roce le provocaba deliciosos espasmos que recorrían todo su cuerpo, Patica jadeaba incontrolable mientras sus caderas se aprestaban a recibir mis acometidas logrando el máximo contacto.
•" Ah, ahh, mmmmm, sigue, sigue, ¡Fóllame! ¡fóllame!" gritaba Patica, ¡Sí! ¡Sí!, •¡Quiero que me la metas bien adentro! ¡Aaaaaaaaah!. ¡Eso! ¡Así.! ¡Así! ¡Bien fuerte!, mis violentos empellones la trasportaron a un nuevo orgasmo. • ¡Dame fuerte que estoy acabando!
Se la empujé violentamente estrellando mis pelotas contra su culito. En ese instante me corrí dentro de ese delicioso culo, sintiendo una y otra vez las contracciones de su intestino, me lo estaba exprimiendo tratando de sacarme hasta la última gota de semen, Patica continuaba agitándose dando culazos contra mi pubis poseída por un interminable orgasmo, finalmente nos separamos rendidos, se abrazó a mi cuerpo besándome el rostro.
• Mi cielo a partir de hoy seré tu amante, quiero que me folles el resto de mi vida. • Esto es más complicado de lo que crees, de por medio está Helena, si se entera me mata. • No te preocupes tu esposa lo sabe, es más ella lo planeó todo al darse cuenta de la forma como me mirabas desnudándome con la mirada, además tú también me gustas terriblemente, así que como no te atrevías a seducirme nos ha tocado a las dos idear esta treta.
Estaba boquiabierto por lo que Patica me decía, aunque la deseaba no imaginé que aquello llegase a suceder, me tomaría poco tiempo asimilar la nueva situación.
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