Ellos acostumbraban a venir cada mes con nosotros y nosotros atendíamos a nuestros invitados todo el sábado y domingo, por mala suerte yo tenía que trabajar el lunes, así que mi esposo, que estaba de vacaciones, se ofreció a llevarlos a pasear ese día, yo me fui a mi trabajo y ahí recibí la llamada de mi esposo diciéndome que Luís Alberto no había querido ir con ellos ya que se tenía un poco de gripe y si podía ver como estaba en cuanto regresara de trabajar. Al llegar a casa fui a verlo, estaba recostado y con un poco de fiebre, así que le traje una pastilla para la calentura y un té, se recostó y se durmió, pasaron unas horas y regresé llevando agua para darle otra pastilla, él estaba dormido, me senté en la orilla de la cama, no sabía si despertarlo a dejarlo dormir, le toqué la frente para saber si aún tenía fiebre, él se movió e inconscientemente, al menos eso pensaba, colocó su mano en mi pierna. Al sentir el contacto de su mano no pude evitar estremecerme, me di cuenta de que este muchacho era muy atractivo, no se porque sentí un cosquilleo recorrer mi cuerpo, al notar como sobresalía su “bulto” debajo de la sábana, la levanté para admirarlo mejor, no lo podía creer, ahí estaba yo admirándolo y sintiéndome un tanto excitada, al voltear a verlo me di cuenta de que se estaba haciendo el dormido, su mano apretaba mi pierna, así que me levanté y me fui a mi cuarto, sin saber que pensar, ni que hacer. Me recosté tratando de dormir pero no pude evitar pensar en lo que había ocurrido, en eso escuché que se abría lentamente la puerta, yo cerré los ojos y me hice la dormida, él se acercó se sentó a la orilla de la cama y me observó por largo tiempo. De pronto su mano comenzó a acariciarme las piernas suavemente, yo seguía haciéndome la dormida...sus manos seguían con sus caricias, no pude evitar estremecerme, por lo que se dio cuenta que no estaba dormida y sus manos subieron hasta mi conchita. Me dijo: -Como he deseado esto desde hace mucho. Yo trataba de apartarlo y le decía: -No Alberto, no está bien, soy una mujer casada, además tu mamá y yo nos conocemos desde hace mucho. Pero él no me decía nada solamente sus manos acariciaban mi cuerpo con ansias, yo trataba de apartarlo, pero mis fuerzas me abandonaban y no resistí más. Alberto recorría con su boca mis muslos, hasta llegar a la pantie, la cual hizo a un lado y su boca llegó a mi conchita. Aaaahh, que delicioso, sentía sus manos apretando mis nalgas con fuerza, me jalaba más hacia él. Mientras su boca recorría mi conchita con ansias. Mmmm, aaaaahhhhh que rico… No puedo más siqueee, le dije, Ahhhhhh…bebeeeeee..que delicioso se siente, sigue, él continuó besando mi conchita,sus labios la recorrían en una forma tan deliciosa. De repente metió su lengua hasta el fondo, no pude evitar tener mi primer orgasmo, mmmmmmm, ahhhhhhhhhhh, me mordí los labios, tratando de no gritar, pues mi esposo no acostumbraba a hacerme sexo oral, Mmmm, se sentía riquísimo, mi cuerpo se estremecía de placer. Él se recostó en el sofá y me dijo: te gusta lo que viste hace rato en el otro cuarto. No le respondí…tomé su pene y lo acaricié, Mmmm, lo llevé a mi boca y lo besé.
Mi nombre es Amanda, soy una mujer madurita, sexy, tengo 42 años, soy una mujer casada, tengo un esposo que me atiende bien no me puedo quejar, por eso es que me extraña que me haya ocurrido lo que voy a contarles, un día vinieron a visitarnos nuevamente una amiga de la infancia con su familia su esposo y su hijo de 22 años llamado Luís Alberto.
-Aaaahhh, que rica boca tienes, Mmmm, que rico lo chupas, sigue,aaaahhhh, cuantas veces soñé con metértela así en la boca, ricoooooooooooo, ummmmmmmmm, que delicioso.
Yo no podía hablar, solo podía responder saboreando ese gran trozo de carne, Mmmmmmm, no lo podía creer, jamás pensé que iba a estar con el hijo de mi amiga y que lo iba a disfrutar tanto.
Me jalo hacia él y me hizo que me montara encima. Me monté encima y él coloco su verga en la entrada de mi conchita, Mmmm, que rico. Y de inmediato me di cuenta lo que deseaba así que no lo hice esperar y me monté encima de él como una verdadera vaquera ansiosa de cabalgar. Me fui enterrando esa vergota grande yo sola hasta el fondoooooooooooooo, que ricoooooooooo.
-Ahora te voy a dar lo que tanto te hace falta y lo que tanto había soñado, ummmmmm. -Siiiiiiiiiii, mételo rico, aaaahhhh, demuéstrame cuanto me deseabaaaaaas Que ricooooooo.
Y seguía cogiéndome rico, cada vez con más fuerza, mmmmm, era delicioso sentir como me jalaba de la cintura y empujaba mis nalgas más hacia él. apretaba mis senos con fuerza, los amasaba, mmmmm que delicioso, su verga casi salía de mi conchita hasta solo quedar la cabeza y luego la ensartaba hasta adentro de un solo golpe, aaaaahhhhhh, métemelo rico, sigueeeeeeee; maaaaaaas; ensártamelaaaa; todaaaaaaa; que rica verga tienes y que bien la sabes usar.
Sus manos apretaban con fuerza mis nalgas y me jalaba más hacia él, yo gemía cada vez que me la enterraba hasta el fondo; mmmmmmmm, ricoooo; bebeeee…métemelaaaa; todaaaaaaa.
-Siiiiiiiiiiii. Muévete. Entiérratela todaaa. Que rico mueves tus nalguitas, jamás pensé que te movieras tan sabrosooooooooo. -Aaaahhhhh… ay bebeee, que rico lo haceeees métemela todaaaa; me vengoooooo, ahhhhhhh, que deliciosooo. -Siiii, yo también me vengoo, voy a llenar de leche esa conchita tan rica que tieneesss. Si bebé, lléname con tu leche rica. Aaahhhhh.
Yo pensé que todo había terminado pero me equivoqué, ¡este muchacho tenía tantas ganas de cogerme!, me recostó y puso una de mis piernas en su hombro y para mi asombro su verga aún estaba bien parada. Me la ensartó toda de nuevo y comenzó a cogerme con fuerza y desesperación...
- Aaaaahh que rico, yo hacía esfuerzos por no gritar. - Mmmm que rica estaaaas, siempre que te saludaba volteaba a verte imaginando los ricas que sería sentir tus nalguitas rebotando en mi, aaaahhhhhhh, que rico, cuanto te deseabaaa. -Bebeeee, que delicioso, se ve que de verdad tenías calentura, Mmmm, que rico se sentía como me la enterraba hasta adentro, Mmmmm, hasta que sus bolas rebotaban en mi.
Me levantó y me puso de rodillas en la cama, se puso detrás de mí, tomó su verga y la enterró hasta el fondo.
-Aaaaaahhh, bebeeee, que rico. Entiérrame toda esa vergotaaaaa, hazme lo que quieraaaaaaas.
Me jalaba con fuerza mientras me daba nalgadas ricas, Mmmm y yo respondía empujando mis nalgas hacia él para enterrármela toda, tomó mis cabellos con sus manos y me jalaba, mmm que rico, yo me sentía desvanecer, sus bolas rebotaban con fuerza en mi conchita, me lo estaba haciendo tan rico; en una forma tan salvaje que nunca me lo habían hecho, se movía más y más con desesperación.
Aaaahh, bebeee, que rico, que delicioso lo haceees.
Mi conchita estaba tan mojada, sentía como entraba y salía este trozo de carne mientras apretaba mis nalgas.
-Voy a destrozarte toda, voy a destrozarte esa conchita ricaaaaaaa como nunca te lo han hecho, -Si bebeeeeee, si papitooooo, metémela todaaaaa, ricoooo, me vengooo.
A él no le importó que me viniera, siguió cogiéndome con tal fuerza que me jalaba de los cabellos y me daba nalgadas tan ricas. Mi conchita se estremecía, jamás me había sentido tan caliente, me estaban dando la cogida más rica de mi vida, perdí la cuenta de las veces que me vine.
De repente él se estremeció diciendo aaaahhhh, me vengooo, y sentí que inundaba mi conchita con su leche caliente, aaaahhh, que delicioso, aaaaahhhhhh, que ricooooo, me volví a venir en cuanto sentí su leche en mi conchita, los dos quedamos recostados, exhaustos. Abrazados.
Al poco tiempo llegó mi amiga y los dos nos comportamos como si nada hubiera ocurrido, pero ahora yo me encargo de invitar a mi amiga más seguido, ya que siempre encontramos excusa para estar Alberto y yo a solas.
Muy buena historia
Lo prohibido es lo que má atrae.
Besos