COMO PROGRAMÉ UNA CULEADA TRIPLE
Les relataré una historia erótica de como me culearon en una sola sesión tres jóvenes varones de entre unos 22 y 25 años en un “Cine XXX de Películas Porno”, soy una estupenda dama de 31 años casada con dos hijos, de muy buen cuerpo, muy atractiva y sensual, de 1,70 cms. de estatura, lindos ojos verdes y tez trigueña y de profesión Médico Cirujano.
Todo comenzó unos 6 años atrás, cuando tenía un poco más de 24 años siendo aún soltera, un día viernes de mediados del mes de octubre como a eso de las 5 de la tarde en que me encontraba tremendamente excitada y me acordé de una historia contada por una amiga íntima y que le había sucedido a su vez a una gran amiga de ella y que lo mejor para saciar los deseos incontenibles, era ir sola a un “Cine XXX de Películas Porno” y de buen nivel, como a eso de las siete de la tarde y en especial un día viernes y sentarse bien atrás ubicándose lo más cerca de un par de varones jóvenes y que lo demás venía solo y los resultados eran inimaginables.
Fue así como me comenzó a dar vueltas esta idea loca, pero al fin y al cabo muy apetecible y sobre todo a que no había tenido sexo por más de unos 8 meses y en esos momentos, mi clítoris estaba que se me reventaba de lo caliente y excitada que me encontraba y le fui dando vueltas y vueltas a esa idea, la cual podría tener algún buen resultado puesto que deseaba experimentar nuevas experiencias y sensaciones, sin importarme recatos, lugares o lujurias en donde y con quienes pudiera llevar a cabo mis alocadas pasiones y para dar rienda a ello que ya se había transformado en una obsesión incontrolable.
Con el único propósito de lograr a la brevedad tal deseo, me puse manos a la obra arreglándome muy bien para lo cual me puse solamente una enagua de media falda y una faldita escocesa de media temporada abierta totalmente a un lado y que se afirmaba entrecruzada unos 20 cms. con un par de botones en su cintura y un par de medianos sostenes y una blusa blanca abotonada con el objeto de exhibir algo de mis sensuales senos y para facilitar los inevitables manoseos y agarrones de que seguramente sería objeto un par de horas más y finalmente, decidí que solamente me pondría unos cómodos zapatos taco altos y sin medias, llevando además mi infaltable “Delantal de Médico Cirujano” de color blanco y muy cortito que me llegaba apenas a media pierna y con no más de tres botones y abierto en la parte de atrás hasta la cintura y apenas entrecruzado, puesto que en cualquier momento podían llamarme de
A los pocos minutos, ya me encontraba en el centro de la ciudad y en el sector de los cines pornos y obviamente, como a eso de las 7 de la tarde elegí uno del mejor nivel y luego de percatarme que la película que exhibirían hubiese ya comenzado y con el objeto de poder elegir el lugar como me había comentado mi amiga intima, saque algo nerviosa la entrada y me dirigí a la sala respectiva y le pedí al acomodador que solamente me dejara a la entrada y que diera una breve iluminada en las últimas tres o cinco filas de las cómodas butacas y en el centro.
Ya ingresando a la sala me pude percatar, que ésta estaba bastante oscura y algo se iluminaba por las imágenes de la cinta que estaban pasando, pero fue suficiente porque de inmediato me pude percatar que en las últimas filas se estaban acomodando unas tres personas varones y ni tonta, ni perezosa me fui acomodar con la intención de quedar lo más cerca de ellos y mientras me dirigía hacia el lugar elegido, pude observar que una de las personas se levantó rápidamente y se corrió un par de lugares acercándose a donde yo me dirigía y sencillamente me acomodé en la butaca subsiguiente a la que él ocupó y justamente al lado de los otros dos jóvenes, quienes me miraban disimuladamente y conversaban en voz baja...
Yo me hice la desentendida y ajusté la cómoda butaca a una posición semireclinada, levanté los dos apoya brazos(para quedar más en contacto y cómoda al lado de los extraños) y entrecrucé mis piernas para lograr una muy cómoda vista de la película que exhibían, en la cual ya se podía ver que ésta se trataba de puro sexo y en esos momentos una estupenda mujer le estaba realizando una fenomenal mamada a un atractivo varón dotado de una muy buena presa, que de inmediato sentí (con el nerviosismo que me invadía) una suave contracción en mi vagina y me vino un feroz torrente de líquido vaginal que presumía que había mojado totalmente mis braguitas y se escurría a mi culito.
Me encontraba muy preocupada por lo sucedido y en eso me doy cuenta, que el joven anterior se paró disimuladamente y se sentó en la butaca vecina a la mía y acomodó su mano sobre el apoyo de ésta, pero se percató que yo lo había levantado y comenzó a desplazar su mano directamente hacia mi pierna izquierda y muy cerca de mi guatita, mientras el que estaba a mi derecha se notaba muy nervioso y también trataba de poner su mano izquierda sobre el apoyo de la butaca, pero en ese lugar yo estaba apoyando la mía y bastante cargada hacia su lado y muy cerca de su pierna, con el único propósito que se hubiera encontrado con la mía.
En eso yo traté de acomodar mis dos manos para facilitarles la tarea al par de forasteros, cuando siento suavemente como se deslizaba la mano derecha (del que se encontraba en ese mismo lado) sobre mi rodilla y se comenzaba a desplazar hacia arriba hasta ubicarse en la mitad de mi pierna bajo el borde de mi faldita escocesa y continuaba subiendo hasta que alcanzó a rozar la otra pierna y me las comenzó a separar, momentos estos en que yo me encontraba a más de mil y recibía un segundo torrente de abundante líquido vaginal.
Mientras tanto por el otro lado, el intruso se percató que su contrincante le llevaba la delantera y retiró muy suave y discretamente su mano izquierda y la fue deslizando hasta tocar mi seno del mismo lado y cuyo pezón lo tenía ya muy demasiado duro y a punto de reventar, instante en que él se dio cuenta de ello y me lo atrapó con mucha suavidad, para dar comienzo de inmediato a unos agradables masajes y fuertes apretones, lo cual lo entusiasmó mucho y me comenzó desabrochar completamente mi blusita y a desenganchar la parte delantera de mis sujetadores.
Me atrapó mis preciosos senos y acercó su boca y me dio un tremendo y largo beso con legua al cual yo también respondí de la misma manera y enseguida, luego de besarme mi cuello, me comenzó a succionar mis sensuales pezones y toda mi aureola que casi se la tragaba por completo, y ya me encontraba a punto de correrme, puesto que la mano de su contrincante ya se encontraba haciendo también de las suyas con mi braguita y me la retiraba hacia un lado y acariciaba y frotaba estrepitosamente mi alborotado clítoris y también me metía uno de sus grandes dedos entre mis labios mayores y menores, alcanzando algo a entrar en mi aún estrecho himen que casi me hacían acabar por lo descontrolada que me hallaba en esos momentos de gran placer y lujuria.
Debo confesar, que en esos instantes yo tampoco perdía mi tiempo y desde el momento en que estos varones se pusieron atrevidos y dieron inicio a los que deseaban, procedí a acariciarle también sus atributos sexuales los cuales se notaban que eran bastantes generosos y se apreciaban que no debían medir menos de unos 20 cms. y más de los 4 cms. de grueso, sobre todo el que se encontraba a mi derecha y al instante, les bajé ambos sus cremalleras y retiré lo que más pude sus slips y saltaron esas dos inmensas presas, que realmente al tocarlas en vivo y en directo, se apreciaban que debían ser preciosas y muy estupendas y que casi estuve a punto de mamárselas a los dos y lo único que deseaba en esos momentos de la máxima calentura lograda, era empelotarme por completo para que ellos me vieran y masajearan totalmente mi precioso cuerpo por cuanto lugar ellos quisieran.
No obstante a ambos les pegué una feroz pajeada que casi los hice correrse un par de veces, pero me contuve al darme cuenta que sus insinuaciones, no eran otras que de culearme lo antes posible puesto que ambos trataban de acomodar mi precioso trasero vuelto hacia su respectivo lado, pero la situación era muy incomoda por la ubicación del apoyo brazos que nos separaban y no daba facilidad alguna, motivo por el cual les dije ambos disimuladamente que deseaba ir al baño y que regresaría en unos breves minutos y que levantaran los apoya brazos para lograr mayor comodidad, momento que ellos obviamente no creyeron y sin embargo sus tremendas vergas, aún las mantenían al tope y al retirarme le pegué a cada uno una pequeña y rápida chupadita y un par de pajeadas de sube y baja que los dejaron a mil a los dos y también al tercero, que no perdía el tiempo por lo que observaba y se estaba pegando una fenomenal paja y no me pude contener pegándole también una rápida chupadita y una breve masturbación.
Rápidamente, me dirigí al baño y me pude percatar que estuvimos cerca de media hora en esos sensuales y excitantes momentos de sesiones de sexo prohibido y por el nerviosismo que me embargaba producto de la tremenda ansiedad de ser culeada lo antes posible y que ya estaba a punto de lograrlo, enseguida y con el propósito de facilitar las cosas para lograr mi propósito, me retiré por completo mis braguitas y también mis sujetadores y mi enagua de media falda, piezas íntimas que guardé en mi pequeña carterita que había llevado para la ocasión y me acomodé la partidura de mi faldita hacia atrás y con el objeto de que estos parroquianos me pudieran culear por atrás y sin ningún problema, ya que yo simplemente me sentaría sobre sus deliciosas presas y daría comienzo a las sin iguales cabalgatas.
Enseguida después de largos 10 minutos, me dirigí raudamente a la sala y a ubicar a esos tres calientes y excitados forasteros y cual sería mi sorpresa que éstos se habían ubicado uno al lado del otro y por los alrededores no se veía persona alguna, hecho que me agradó sobre manera, puesto que yo había decidido que el primero que me culearía sería el que se encontraba a mi derecha y que era el que más me había manoseado y echo mojar mi chuchita, que entre paréntesis me hizo correr mis fluidos vaginales hasta las rodillas y sencillamente, al pasar a acomodarme entre ellos y observar que sus vergas aún las mantenían al tope puesto que cada uno se las estaba masajeando.
Espectáculo este, que me hizo poner a mil y antes de pasar entre ello, simplemente me subí algo mi faldita y me abrí de piernas y cuando comencé avanzar cada uno me dio una chupadita en mi alborotada chuchita y cuando llegué hasta el tercero para que también hiciera lo mismo, me devolví y me acomodé frente al del medio y tomé su verga que la apuntalé frente y medio a medio de mi sexo y enseguida me comencé a sentarme sobre ella con algo de dificultad hasta que siento que ella se comienza a desplazar suavemente al interior de mi vagina y ayudada con los mete y saca que él me propinaba y hasta que ella alcanzó a penetrar más de un tercio y me percato que él me agarró de mis hombros y me sentó de un viaje hasta el fondo sobre su preciosa verga que la sentía que había traspasado toda mi vagina y chocaba en el fondo de mi útero, sintiendo en esos momentos una sensación de lujuria y placeres indescriptibles motivados por las circunstancias en que se estaban llevando a cabo los hechos.
Cuando ya nos encontrábamos en esta muy cómoda posición y voy a dar comienzo a los ricos sube y baja, siento que el me desabrochó la pretina de mi faldita y me la retiró completamente, para enseguida agarrarme con tremenda fuerza mis paraditos senos, los cuales ya había descubierto de mi blusita que estaba totalmente desabrochada y me acomodó para succionarlos, especialmente mis pezones que son muy sensuales y atractivos, no sin antes sacarme de mi cuerpo mi camisita y quedando simplemente en pelotas ante ellos, momentos estos que aprovecharon los otros dos contrincantes para proceder a mamarme mis entusiasmados pezones mientras di comienzo a los fenomenales y rápidos sube y baja, hasta que sin darnos ni cuenta siento que tanto a mi como a mi favorecido nos comienzan a llegar los más placenteros orgasmos que ambos esperábamos con ansias y en especial a mi que no fueron menos de cuatro y muy prolongados que apenas me contuve para no gritar de los placeres indescriptibles que estaba recibiendo de ese desconocido que me estaba culeando de una manera y arte fenomenal.
Luego de descansar sentada un par de minutos y aún con la verga del desconocido ensartada hasta los coquitos en mi atribulada chuchita, me fui retirando lentamente de ella que aún se encontraba muy erecta y siento que mi excitación y calentura se mantenía al tope, comencé nuevamente a realizar con furia los gozadores sube y baja, pero me contuve ya que mientras estaba siendo culeada con furor, yo les estaba masturbando sus ricas vergas a sus dos amigos y al instante, les hice unas espectaculares y ricas mamadas que estuvieron a punto de correrse motivo por el cual ellos me las retiraban de mi boca y me decían que lo dejáramos para el momento en que les tocaría penetrarme...
Fue así como me retiré rápidamente y me desplacé de inmediato al favorecido que se encontraba a mi izquierda, ya que era el que había participado activamente en todas la estimulaciones preliminares y estaba casi a punto de irse cortado, además él también se gastaba una muy respetable herramienta y que calculaba que debía medir más de los 23 cms. y muy cerca de los 4,3 cms. de grueso y diría que algo más grande que la de el primero y que a lo mejor fue producto de habérsela masajeado y succionado en varias oportunidades.
Cuando finalmente llegó el instante de acomodarme y mientras me desplazaba para dar inicio a la segunda y tan esperada culeada de que sería objeto, el nuevo favorecido me tomó por mi cintura y simplemente me reclinó totalmente en pelotas sobre el respaldo de la butaca delantera y me entreabrió mis piernas para enseguida comenzar a hacerme la mejor miné que jamás me habían hecho en toda mi vida y que me hizo correrme tres veces al hilo y luego al darse cuenta de mis placeres, sencillamente agarró su verga que la tenía dura como un palo y me la apuntó a mi chuchita y de un dos por tres comenzó suavemente a metérmela con mucho cuidado y especialmente a que él sabía que era de mayor tamaño que la de su amigo, situación que pude comprobar por que con mi mano derecha le estaba masajeando la verga al primer gozador y se notaba que era algo más menuda que la de él, circunstancia que comencé a comprobar de inmediato y a medida que me la iba metiendo, puesto que ésta entraba con algo de dificultad y produciéndome pequeños dolores por mi estreches para ese tamaño que estaba recibiendo.
No obstante esta pequeña dificultad y producto de la tremenda calentura que me embargaba por la delicia de verga que me estaba penetrando, le pedí a este segundo favorecido que no se preocupara y que si él no sentía dolor alguno, que tratara de metérmela de un solo envión y hasta su tronquito, momento en que no alcancé ni a recibir la respuesta, él dio comienzo a los rápidos y muy coordinados mete y saca que casi me hacían correr de inmediato, cuando siento una fuerte retirada de la última y profunda metida y sencillamente como un potro incontrolado me la mandó guardar sin compasión hasta el fondo de mi útero...
Sentía como su callampita topaba con algo en mi interior y comienzo a sentir descontroladamente la serie de interminables orgasmos múltiples y un torrente de los espesos chorros de lechada del calentito semen que se desparramaban a lo largo e interior de mi vagina y útero como producto de su rica verga que como un sincronizado pistón de motor entraba y salía una y otra vez de mi muy gozadora chuchita, que se corría y corría interminablemente de los grandes placeres de esa espectacular culeada que acaba de ser objeto, y de la cual había gozado mucho más que la anterior, y tal vez se debía a la posición de la forma en que fui culeada y creo también, que se debió gran al tamaño de esa tremenda herramienta que me había servido tan placenteramente, pero todo el crédito correspondía sin lugar a dudas al arte que utilizó el poseedor de todos estos atributos en el logro de esta fenomenal culeada.
Posteriormente y para reponerme de esta última y fenomenal culeada que me había dejado casi por los suelos, a esos tres malandrines se les ocurrió nada mejor, que levantar los apoya brazos de unas cinco butacas al hilo y se sentaron un poco separados unos de otros y me acomodaron de espaldas sobres sus piernas para que descansara un rato, tapándome con mi faldita extendida y con mi camisa sobre mis pechos, pero a mi se me ocurrió que luego de algunos minutos de descanso, si es que se podía llamar así y por el tremendo nerviosismo que a todos nos embargaba, yo me daría vuelta de lado hacia sus vientres y obviamente solamente dos serían los favorecidos, puesto que quedé frente a la verga del primero y con mi chuchita frente a la verga del segundo y con mis piernas sobre las del tercero, momentos éstos que rápidamente hicieron que las herramientas de los tres se pusieran al máximo tope y en especial, al que quedó con ella frente a mi chuchita y que era el que aún no me había culeado, momentos éstos que a mi también me hicieron subir la temperatura a su máxima ebullición.
Para no perder el tiempo de esta posición de descanso, yo tomé la iniciativa y le comencé succionar la verga al primero de ellos y acomodarme algo para que el segundo pudiera tratar de penetrarme de alguna manera, mientras el tercero me levantó una de mis piernas y acomodó su tremenda y muy calientita presa entre las dos y entre paréntesis por la tremenda calentura que desde el comienzo que recibí la primera culeada, los favorecidos se habían retirado por completo sus pantalones y slips, situación propicia para dar inicio a la triple posición que habíamos elegido y bastó que yo diera comienzo a la mamada del primero de ellos, cuando en menos de un par de minutos y de las estimulaciones que yo le había hecho al segundo de ellos, éste ya me tenía prácticamente acomodado y me comenzó a ubicar su también muy preciosa verga en medio de mis labios mayores, que chorreaban abundantes jugos vaginales y torrentes de porciones del espeso semen que emanaba de mi vagina.
Situación ésta muy propicia para el favorecido de ese momento, puesto que bastó una muy pequeña acomodadita y de un dos por tres ya me había penetrado más de un tercio con su muy dura verga que la tenía erecta como un mástil y en esos momentos me comienzan a invadir los tremendos cosquilleos en el interior de toda mi vagina y en especial en la puntita de mi clítoris y pezones que los tenía súper duros, instantes estos en que yo también me acomodé y retiré un poco el trasero de mi poseedor y se lo agarré con fuerzas, instantes en que aprovechó él de mandarme a guardar toda su preciosura de verga hasta sus inmensos coquitos.
Y a todo esto el tercero en cuestión, que había quedado algo descolocado como circunstancia de yo haberme acomodado abriendo mis piernas para que me penetraran con mayor comodidad y al ocurrir esta situación, éste al observar algo mi tremendo y precioso trasero que tenía expuesto frente a él, sencillamente comenzó a succionarme mis glúteos y de vez en cuando me los mordía bastante fuertes, momentos estos que a mi me hacían vibrar de agrado y placer, pero luego de unos minutos éste se retiró y puso mis piernas sobre la butaca la que enseguida reclinó contra el respaldo y mis piernas las acomodó un poco hacia fuera y me las entre abrió con mucho cuidado y sencillamente se inclinó hacia mi trasero y con ambas manos me separó mis glúteos y con sus dedos me comenzó a masajear mi culito lubricándomelo con los profusos líquidos vaginales y semen en abundancia que emanaban de mi atribulada chuchita…
En un santiamén me metió uno de sus dedos en mi culito que de inmediato me hizo sentir una tremenda y rica sensación e indescriptible que me recorrió todo mi cuerpo hasta mi cerebro y regreso para recorrer y depositarse en mi vagina, clítoris y culito, adivinando yo de inmediato cual eran sus intenciones, experiencia ésta que yo jamás había experimentado y lo único que me tranquilizaba, era que yo me había hecho un muy buen aseo interior e incluso con un lavado a base de jabón y enjuagues profusos con líquidos desinfectantes.
Después de estos incontables minutos de grandes placeres, siento que la callampita de la erecta verga del desplazado, me comienza a horadar mi culito con mucha destreza y dada mi tremenda calentura vivida en esos minutos, mi culito ya estaba bastante relajado y me percato que al sentir ésta con mucha lubricación y suavidad, se comenzaba a desplazar lentamente tratando de penetrar y luego de un par de fuertes estocadas y soportar fuertes dolores en mi esfínter, siento que ella había penetrado como un tercio en mi recto y comienzo a percibir un tremendo placer que se conjugaba directamente con el placer que me invadía toda mi vagina con la otra verga que tenía ensartada hasta su tronquito.
Enseguida y luego de un muy buen acople debido a la excelente penetración lograda, los tres comenzamos a coordinar los mete y saca hasta que comienzo a sentir las tremendas corridas que se comenzaban a pegar mis dos violadores y a su vez me llegaban los tremendos estertores de las múltiples corridas interminables que comenzaban invadir toda mi vagina, clítoris y recto de una forma indescriptible y más aún, que también por el descontrol total que me embargaba le hice llegar una tremenda corrida al tercer afortunado con la espectacular mamada que le estaba propinando y siento el tremendo torrente de tres espesos chorros de la lechada de semen que eyaculaba esa tan virtuosa herramienta, los cuales degusté con mucho agrado y me los tragué sin dejar rastro de gota alguna, no sin antes de pegarle unas buenas y rápidas mamadas más y que estuvieron a punto de propinarle una nueva corrida a este último afortunado, quedando finalmente los cuatro bastante flácidos por el gran esfuerzo realizado.
Luego de descansar los cuatro por cerca unos quince minutos y de percatarme que la sesión de las tres fenomenales culeadas que me habían propinado los poseedores de esas virtuosas vergas, nos habían tomado un poco más de una hora y media, estaba pensando que ya era hora de comenzar a arreglarme y proceder a la posibilidad de tener información de los tres estupendos desconocidos, y que entre paréntesis se llamaban en el mismo orden en que me culearon, Yanko de 23 años, Alexis de 22 y Dimitris de 22, todos sobre 1,80 mt. de estatura, bastantes atractivos y de muy buen nivel, estudiantes de Ingeniería Civil de U. Católica de Chile, los cuales me dieron sus respectivos teléfonos de habitación y celulares, a los cuales les manifesté que ya sería hora de vestirnos y retirarnos porque llevábamos cerca de las dos horas y media desde el inicio de las sesiones, pero me pidieron que si les podía dejar de recuerdo hasta que nos juntáramos nuevamente, mis braguitas, sujetadores y enagua, los cuales se los entregué en el mismo orden en que me habían culiado y yo solamente me pondría mi delantal de médico.
Enseguida nos fuimos poniendo todos de pie para comenzar a vestirnos y al verme completamente desnuda y de pie por primera vez los tres, pude observar que sus vergas ya las tenían al tope y les sobrepasaban sus respectivas cinturas, cuadro este que a mí me puso a mil de inmediato y siento un fuerte torrente de líquido vaginal y abundante semen que me emana de mi sexo y comienza correr entre mis piernas, instantes esos en que se me ocurrió que me gustaría que Alexis me pudiera culear nuevamente y parados, motivo por el cual miré entre la oscuridad y penumbra para uno de los rincones y no más de unos 5 mts. se encontraba el lugar propicio para cumplir con lo apetecido y nos dirigimos todos antes de vestirnos hacia el lugar, Alexis se acomodó contra un muro reclinado y yo me abalancé hacia él con mis piernas entreabiertas y él se bajó a duras penas su tremenda verga y para que ella me pudiera entrar con facilidad me tuve que empinar lo que más pude y al fin ciento que su callampita se posicionaba cómodamente a la entrada de mi gozadora chuchita y para evitar la incomodidad de ambos de un fuerte y coordinado movimiento, Alexis me la mandó guardar sin compasión hasta el fondo.
Enseguida de lo logrado, comenzamos él los mete y saca y yo los sube y baja, hasta que siento que a ambos nos comienzan a llegar los descomunales orgasmos, mientras me besaba como loco, me mordía y chupaba ambos senos, cuello y hombros y Yanko me había comenzado a penetrar mi culito y cerca de la mitad de su muy erecta verga ya entrado y también se había comenzado a correr en el mismo momento que a mi me había llegado la nueva corrida y cuyo resultado final fue muy espectacular, puesto que gozaba de una manera indescriptible por los reiterados orgasmos que recibía de esta doble culeada por la chuchita y culito a la vez.
En seguida y al retirarse Alexis con su verga aún algo erecta, le tocó el turno a Yanko cuya verga la tenía espectacular de erecta y también me procedió a culear de la misma forma y posición, pegándonos ambos una segunda corrida tan rica y gozadora como la primera que me había propinado cuando ambos lo hicimos sentados y finalmente…
Luego de esperar unos minutos para reponerme le correspondió la despedida a Alexis, quien mientras descansaba se me puso a estimularme y en especial me chupaba y succionaba una y otra vez mis erectos pezoncitos, como asimismo, me realizó una muy prolongada miné que mientras se desarrollaba me hizo subir a mil mi calentura y excitación, especialmente cuando me lengüeteaba, chupaba y succionaba con mucho arte y morbo mi clítoris, que lo llevó al máximo de dureza y tamaño llevándole al punto de correrme...
Momento en que aprovechó para reclinarse algo y acomodo su muy erecta verga a la entrada de mis labios mayores y menores, para después de un par se suaves meditas de rápidos mete y saca, de un fuerte envión me clavó de una sola estocada su virtuosa y apetitosa verga, que luego de rápidas arremetidas sentimos que ambos nos comenzaba llegar una nueva y descomunal corrida acompañadas de los indescriptibles orgasmos múltiple que me recorrían una y otra vez todo el trayecto de mi vagina y regresaban para continuar retorciendo mi atribulado y gozador clítoris que aún se mantenía erecto y con ganas de seguir recibiendo más arremetidas.
Y respecto de las cuales, no me faltaban ganas de pegarme una tercera y última sesión con cada uno de estos virtuosos y muy apetitosos jóvenes que me parecía por la forma en que me complementé para que me culearan y la confianza lograda con cada uno de ellos, como que los hubiese conocido desde muchos años y en especial al amor que me expresaban cuando me poseían y sobre todo, cuando les llegaba el fenomenal orgasmo que yo era capaz de brindarles con igual cariño y amor a cada uno de ellos.
Finalmente descansamos algo y luego nos acomodamos para vestimos, ellos se pusieron sus pantalones y yo me acomodé mi delantal de acuerdo a lo convenido, percatándome que se notaba algo de la muy frondosa vellosidad que cubría profusamente todo mi sexo y desde atrás, se me apreciaba nítidamente casi toda la rajita de mi paradito culito y que prácticamente casi no la podía disimular, salvo que pinchara la partidura con un alfiler de ganchos que siempre llevaba en mi cartera…
Pero sin embargo, estaba dispuesta a salir muy fresca de esa manera porque me sentía muy ufana y complacida con el tremendo gusto que me acababa de dar de la forma tan morbosa como había sido culeada y en especial, porque lo había hecho con muchos deseos y agrado, sin arrepentimiento alguno lo cual me tenía con mi ego por los quintos infiernos, quedando todos de común acuerdo que yo los llamaría después de una o dos semanas más, para hacerlo nuevamente los tres o bien con cada uno de ellos y que el lugar lo definiríamos de común acuerdo, pero que a mi me agradaban lugares como éstos, por hacerlo en lugares prohibidos y públicos, tales como en algún ascensor de un moderno edificio, en un vagón del metro a la hora de mayor afluencia de público, en estacionamiento privado, en algún subterráneo o en algún baño de un concurrido mall, etc.
Finalmente nos despedimos dándole a todos un tremendo y prolongado beso con legua y un buen apretón a sus respectivas, las cuales sin excepción aún se mantenía erectas y en muy buen pie, que casi me hacían quedarme un momento más y practicarles una última mamada, no obstante enseguida, me acompañaron hasta subirme a un taxi para dirigirme a mi domicilio.
No habían pasado más de unos cuatro días de la increíble aventura experimentada, que ya me estaba comunicando con mis queridos amigos íntimos y lo único que deseaban, era que llegara el día en que nos reuniríamos nuevamente, porque todos habían quedado muy fascinados con los inolvidables momentos pasados junto a mí y que habían gozado como jamás lo habían hecho en toda su vida y que mantenían bajo juramento, que tal historia no se la contarían a persona alguna y ni menos a sus mejores amigos del alma…
Porque según ellos yo no debía estar en la boca y conocimiento de nadie y en especial a que era la primera vez en que yo me había atrevido a tener una experiencia como esta y por lo tanto, me merecía todos sus respeto y en especial que todos se habían enamorado perdidamente de mi e incluso, dado que yo aún estaba soltera cualquiera de ellos estaba convencido y dispuesto a casarse con migo y sin importarles para nada lo sucedido y que ello sería solo un muy lindo e imborrable recuerdo, situación obviamente que me tenía anonadada y que no hallaba como enfrentarla, puesto que los tres me habían pedido por teléfono formalmente pololeo y que fuera su polola oficial.
Ante esta situación, no hallaba realmente como enfrentarla y en especial a que tenía tremendas ganas de juntarme con ellos nuevamente para realizar estas o nuevas orgías, sin dejar de pensar que ganas no me faltaban para reunirme previamente con Alexis que era al que más deseaba ver o en su defecto con Yanko, puesto que sus apetitosas vergas me habían dejado marcando ocupado por casi todos los días y en especial de Alexis, que ya sabía sus espléndidas medidas exactas que eran: 23 cms. de largo y 4,5 de grueso, la de Yanko era de: 22 cms. y de 4,3 cms. de grueso y la de Dimitris era de: 21 cms. y de 4,5 cms. de gruesos, siendo todas ellas muy bonitas y apetitosas, capaz de brindar las mejores corridas que uno se puede imaginar, diferenciándose solamente por la forma y el arte en que cada uno de sus poseedores era capaz de emplearla.
Finalmente y de común acuerdo decidimos que nos reuniríamos (un día viernes subsiguiente al de la primera experiencia) los cuatro nuevamente y el lugar elegido por ellos sería en un Club de Tenis al cual concurrían con frecuencia, ubicado entre el sector de las Comunas de las Condes y Vitacura, que tenía unos muy amplios jardines y un cómodo Gimnasio dotado de excelentes baños, duchas y camarines, actividades que se desarrollaban casi todos los días y hasta cerca de las 10 de la noche y especialmente a que en ese día el Gimnasio no tenía actividad alguna, fijando el encuentro para las 6 de la tarde a la entrada de la puerta principal del Club, llevando cada uno para disimular un bolso deportivo y raqueta de tenis y me pidieron que yo fuera vestida exactamente igual que la primera vez, puesto que esta tenida me quedaba muy sexy y me veía muy bonita y sexual.
Ustedes se imaginarán como los cuatro estuvimos esperando el ansiado día de este nuevo encuentro y respecto de sus resultados se los relataré en una próxima “Historia Erótica”, como asimismo, muchos más que mantuvimos juntos o solamente en pareja con alguno de ellos durante más de dos años y hasta un mes antes de que yo contrajera matrimonio con mi pololo habitual y que obviamente no tenía ni la más mínima idea de mis andanzas, puesto que jamás le había dado la pasada y solamente le comenté, que una vez a la edad de unos 18 años había mantenido mi primera experiencia y la cual mantuve por más tres años y luego rompí relaciones y no quise mantener ningún tipo de nuevas experiencias hasta que me casara, comentario que mi pololo aceptaba sin condición alguna…
También les relataré mi experiencia de la despedida de soltera una semana antes de mi matrimonio que me prepararon mis compañeras de Universidad y algunas de mi Colegio que en total fueron 16 con migo incluida y a la cual invitaron como sorpresa a tres apuestos varones de no más de 27 años y entre los cuales se encontraban dos negritos con unos tremendos atributos con que los había dotado la naturaleza.
Dra. que buena estas escribame a mi correo si?