DOÑA ESTELA, LA AMIGA DE MI TÍA
A continuación haré una breve biografía mía, soy un joven de 20 años, mido 1.90 mts. piel trigueña ojos claros un poco gordito, estudiante de derecho, radico en Pereira-Colombia, desde muy joven me interesé por el tema del sexo, el primer contacto que tuve con este tema fue una profesora me enseñó a masturbarme mientras yo le chupaba la concha (pero esto será otro historia) Volviendo al cuento, investigué e indagué todo lo que pude sobre sexo, pero siempre quedé intrigado sobre como las mujeres manejaban su sexualidad, pues nunca he podido encontrar una mujer que sea bien sincera y extremadamente adicta al sexo. No soy una persona promiscua porque no me interesa tener sexo con esa mujer si algún día la encuentro. Como les comenté siempre me han llamado más la atención las mujeres mayores y bien conservadas. Todo empezó un día que mi tía Daniela, nos invitó a mi familia y a mi a realizar un asado con motivo del cumpleaños de su hija quien cumplía 5 años, yo pensé que esto iba a esta muy aburrido pues trataba de una fiesta infantil, (claro por ese tiempo yo tenía 18 años recién cumplidos y ya era bachiller) el día estaba soleado, muy bonito hacía tiempo que no teníamos un día así. Entonces para no aburrirme tanto yo me ofrecí a realizar el asado, y atender a los invitados, todo transcurría normal cuando de repente llega una amistad de mi tía, que mujer tan hermosa. Instantáneamente mi corazón se aceleró y tuve una ligera excitación, mi pene palpitaba solo, en ese momento mi tía se acercó hacia mi con su amiga para presentármela, se llamaba Estela, pero tenía un problema, era casada y tenía dos hijos, un niño de 6 años y una niña de 4 años, esto me desilusionó mucho pues siempre he tratado de no codiciar la mujer. Y comenzamos a charlar, y tocamos el tema, sexo, Estela manifestó, yo no estoy excitada, ya soy una mujer madura, mi tía replicó y dijo, yo no soy una inmadura, y estoy excitada. En ese momento hubo un silencio, y Estela lo rompió diciendo: Quieren hablar de sexo pues hablemos. Se sentó de nuevo y se puso a contar todo lo que ella hacía respecto al sexo comenzando así: Desde joven me gusta el sexo, veía películas porno que mi padre tenía, nunca llegué a masturbarme porque mamá decía que eso era malo, tuve que aguantarme y calmar mi calentura con una ducha fría y dormir. En ese momento yo estaba que estallaba y veía que los pezones de Estela estaban a punto de reventar y ella siguió narrando hasta que mi tía le preguntó, ¿y que tal el sexo con tu marido?, ¿folla rico? , y ella respondió, No se si follará bien o mal pues a sido el único hombre que he tenido sexualmente, lo único que hace, cuando tiene ganas, es masturbarse un poco frente mío, me abre las piernas al máximo y me penetra, cuando termina se baja y se queda dormido, y esto es todo. Mi tía replica, no más, o sea que nunca has tenido sexo oral ni anal que es lo más rico que hay, mi novio me penetra por todas partes hasta romperme el alma y esto es delicioso. Así prosiguió mi tía por un rato, yo ya no podía más, pero no podía masturbarme, entonces me tomé un sorbo de coca-cola bien helada, pero me asusté cuando de repente Estela saltó y dijo, no puedo más, y salió corriendo hacia la casa. Mi tía quedó tirada en el piso borracha, y riéndose, yo por mi parte me fui a buscar mi saco para irme. Cual sería mi sorpresa que al entrar a la casa oí unos sonidos raros, como gemidos, pero no de dolor sino de placer, subí al segundo piso y se oían más intensos, al pasar por frente del baño oí que los sonidos salían de allí y me acerqué, el único problema fue que me resbalé y como la puerta no estaba bien cerrada pues caí allí adentro del baño como un sapo, cual sería mi sorpresa de ver a Estela sentada en la taza del baño, con los pantalones a la altura de los tobillos, y los interiores a la altura de los muslos. Yo le dije ingenuamente, ¿qué está haciendo, Doña Estela. Ella toda colorada respondía. No creo que no sepas lo que estoy haciendo, trato de masturbarme, pero no puedo, estoy tan excitada que no se que hacer. Yo le dije, si quiere yo le puedo ayudar, respondió, no quiero ser penetrada por otro hombre por el momento, no solo así la puedo ayudar, hay otras formas. Ella aceptó tímidamente. Bueno pero cálmame esta calentura.
Supongo que hay numerosos momentos en la vida de un hombre en los que ideamos mil fantasías sexuales acerca de mujeres mayores; en mi caso ese deseo se convirtió en realidad.
Empecé a masturbarla con un dedo, ella gemía y se movía, Siiíiiiiiiiiiii, dale metémela. Continué hasta que le metí tres dedos. entonces ella se puso de pie y pude ver ese gran coño totalmente depilado y me dijo, sácate la verga, quiero tu lechita caliente.
De inmediato hice caso, saqué mi verga y ella se la tragó enterita, me chupaba como una experta, su lengua me hacía temblar como una hoja, ¡que mamada tan espectacular!, me hacia gemir de placer, le dije no puedo más, ella dijo, aguanta, aguanta, quiero lamerla toda ahora, ya explota, quiero la lechita en la garganta.
Así fue, exploté y me corrí como nunca, yo quería más pero ella me dijo, por hoy es suficiente, saca tus dedos de mi concha, en otra ocasión todo mi cuerpo será tuyo.
Salió del baño arreglándose, pero antes de irse me regaló sus tangas todas mojadas de sus jugos, y me dijo para que te masturbes.
Estela, me encanta y cada vez que la veo mi verga se pone dura, ya pasado un tiempo desde que sucedió aquello en la casa de mi tía y yo pensé que nunca encontraría otra oportunidad de estar tan cerca de Estela y solos para que pudiéramos terminar lo que habíamos empezado, pues bueno la suerte estaba de mi lado.
Un día por la mañana muy temprano mi tía Daniela me llamó por teléfono haber si yo le podía hacer un favor como no he podido encontrar trabajo le dije que si que de que se trataba ella me comentó de que tenía que pagar unas multas de tránsito que tenía pero que no le alcanzaba el tiempo ya que tenía mucho trabajo, en ese momento fue que recibí la mejor parte de la noticia, tenía que ir hasta la casa de Estela por las multas y el dinero, eso de inmediato hizo que yo pensara lo que podía pasar si Estela estaba sola. Me despedí de mi tía y le dije que de inmediato salía.
Me duché rápido, me arreglé perfectamente y salí corriendo. Al llegar donde Estela mi desilusión fue tremenda ella estaba de salida, todo mi plan estaba por destruirse, me acerqué hacia ella para instaurar una conversación.
Buenos días Doña Estela, ¿como está? Buenos días, bien gracias. ¿A que debe esta repentina aparición? ¿Mi tía Daniela no la llamó? No con ella hace rato que no hablo, pero antes te puedo servir algo, es que mi tía me mandó a pagarle las multas de tránsito y me dijo que aquí estaban, y que Esteban (marido de Estela) me daría el dinero, yo no sabía, lo que pasa es que Esteban tuvo que salir de viaje de negocios, según él, y no es por no ayudarte, lo que pasa es que tengo que ir a llevar los niños al colegio, pero si quieres puedes seguí y llamar a tu tía y según lo que te diga te vas o me esperas, que yo no me demoro, y tengo que hablar de un asunto muy importante contigo.
Bueno gracias, yo llamo a mi tía mientras tú llegas, pero no te demores. Llamo a mi tía para contarle lo sucedido con Esteban, ella me dice que entonces busque los papeles y se los lleve a la oficina en el transcurso del día, me dispongo a buscar los papeles en la sala y el cuarto de estudio, pero viendo que Estela se está demorando, y la cabeza me da vueltas por tener la posibilidad de indagar en todos los rincones de la casa, me dirijo a la alcoba matrimonial que se encuentra en el segundo piso, y empiezo a hurgar en todos los cajones, cual seria mi sorpresa al encontrar el cajón de la ropa interior de Estela donde me llevé la mayor de mis sorpresas, tangas extremadamente pequeñas, otras que tenían un agujero en toda la parte de la vagina.
Lo más excitante fue el encontrar un consolador de unos 15 cmt., y un estuche de bolas chinas de todos los tamaños, pero lo que más me llamó la atención fue que faltaba un juego de estas bolas. Mi pene estaba que reventaba dentro del pantalón, entonces como noté de que hacía rato de que Estela se había ido, tomé entre mis manos una de las bolas, saqué mi verga y la froté vigorosamente, estaba en lo mejor cuando se abre la puerta, ¡era Estela!...
¿Que haces?, de eso te quería hablar. Yo quedé helado mirándola a los ojos con mi verga en la mano a punto de reventar, no fui capaz de decir nada, entonces ella dijo, termina con eso, límpiate y baja a la sala, vamos a solucionar esto. No pude terminar de los nervios, pues de verdad se veía seria y furiosa, como si entre nosotros no hubiera pasado nada, me arreglé y bajé rápido, ahí estaba ella, ¿que te pasa?, ¿te excito tanto que tienes que masturbarte?, es que eres muy sexy, entre nosotros ya pasó algo y tú ya no eres un niño, ¿por que no me dices que quieres follarme?, por que no se como va usted a reaccionar, pues está casada y tiene hijos, eso no implica que yo no tenga necesidades.
Estela me contesta, tú ya sabes lo de Esteban, apenas me abre las piernas, me penetra, se corre, se baja y se duerme, ¿por eso es que usas lo que vi en el cajón? ¿que las bolas chinas y los consoladores?, si eso, y tú quieres saber donde está el par que hacen falta en el cajón, si claro, bueno yo te enseño donde están, pero tú haces algo por mi, mastúrbate delante mío y explota en mi estomago, ¿estás de acuerdo?
Bueno pero tú primero. Ella empieza a desnudarse hasta quedar en ropa interior. Pero yo sola no, desvístete tú también, que esto solo comienza, pero no he visto nada, no seas impaciente, yo aguanto más quiero culearte, primero mastúrbate por mi. Empecé y era tanta la excitación que no demoré en corréeme. Que rica leche, ahora es mi turno.
Se quitó la ropa interior y quedó totalmente desnuda, se sentó en una silla y abrió las piernas lo más que pudo y empezó a sacar las bolas chinas de su conchita y de su culo, apenas terminó cuando de repente yo me abalancé sobre ella y empecé a darle lengua en sus agujeritos, ella gemía de gusto y tuvo su primer orgasmo, pero esto no era suficiente para mi y seguí desesperadamente mamándole la conchita.
De repente me sorprendió su petición Méteme tu verga penétrame, Siiiiiiiiii, yo quiero, de inmediato la penetré delicioso, toda su concha estaba empapada de sus jugos, cambiamos de posición y ella quedó encima mío lo cual me dio oportunidad de meterle un dedo por el culo a lo cual ella reaccionó diciendo, ¿que te pasa?, eso me molesta, pero a mi me excita, entonces terminemos esto. No, tú serás mía completamente.
En ese momento me miró y trató de bajarse de encima de mí pero yo se lo impedí tomándola de las caderas y penetrándola con fuerza, noooooooo, espera me duele, ayyyyyyyyy. Toma esto es lo que querías que te follaran. Ayyyyyyy, dale, dale masssssssssssssssssssssss, rico, eso, estás muy excitada y mojada, Estela explotó, yaaaaaaaaaaaaaaaaaa, que orgasmo tan rico, yo también me vengo, vamos acaba, quiero tu leche en mi concha, Ahhhhhhhhhhhhh, delicioso, ponte en cuatro que te romperé el culo, noooooooo por favor, nunca lo he hecho por ahí, tranquila te lo haré despacio. Tomó la posición pero no sin antes mamarme la verga y dejármela llena de saliva, lo mismo hice yo con su agujerito.
Espera, ¿de verdad no me dolerá ahiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii? Tranquila ya la voy a terminar de meter. estoy sangrando maldito hijo de put... Tranquila es por que eras virgen por el culo.
Pasado este inconveniente Estela se veía que disfrutaba.
Dale, más rico. Toma por estar tan buena, assssssiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, voy a reventar, y volvió a tener otro orgasmo, quedó toda mojada, al momento yo también me vine dentro de su culo, el semen se derramaba por su hoyito con mi pene todavía adentro.
Al terminar nos tiramos al piso y nos que damos largo rato ahí desnudos, con mi verga dentro de su culo hasta que ella dijo vamos a bañarnos que estamos exhaustos de tanto follar.

carlos dijo
eres un hijo de puta maldito perbertido
como no soy la vieja para partirte la medre maldito
eeeeeee
leee esto puto
3 Agosto 2009 | 11:41 PM