LOS RELATOS

Hace algún tiempo ella trabajaba en un lugar que se alberga niños de la calle, en donde se les otorga un techo y comida, con la única consigna de que si fallaban volverían a las calles, lo único que tenían que hacer es estudiar y no probar drogas, ahí en ocasiones se quedaba a dormir en un cuarto que le tenían asignado, ya que como responsable tenían que cuidar a esos niños.


Cabe aclarar que el lugar era como un pequeño fraccionamiento en el que había alrededor de 10 casas con 10 niños y una cuidadora por casa y tanto ella como el director, eran los responsables directos del lugar. El cuarto que ella tenía asignado estaba casualmente en la casa del director casualidad o no ahí era.


El tipo al principio era muy decente, pero le gustaba piropear a las muchachas, y por supuesto a mi esposa también ya que ella es lo suficientemente guapa para levantar los suspiros de cualquiera, aunque ella al principio no se portaba muy tranquila y no decía nada el insistía.


Una noche cuando ella se cambiaba de ropa para dormir, creyó ver una sombra la orilla de la puerta, se acercó y la sombra desapareció definitivamente alguien la espiaba cuando se cambiaba, y nadie tenía llaves de esa casa más que su jefe, un día cuando ella salía de bañarse se lo encontró de frente, se asustó muchísimo debido a que se suponía que él no iba a estar y por eso ella se quedaba, “¿Qué haces aquí?, me asustaste,” le dijo mi mujer claramente asustada, “Perdón es que tuve que regresarme antes, necesitamos hablar, urge te espero en la oficina”, mi mujer se puso un pants algo ajustado y fue a la oficina.


Cuando llegó él estaba hablando con unos tipos que tenían una facha de policías que no podían con ella, hablaban de unos supuestos robos que algunos muchachos habían cometido, y que ella como responsable tenía que hacer todas las diligencias, acudir a la delegación los tipos no dejaban de mirarla, “Ven conmigo Lorena” ya que se alejaron a la otra oficina el le dijo “¿Notaste como te miraba el jefe?, creo que le gustas, y eso nos puede ayudar a que no se lleven a los muchachos, porque la primera opción fue la lana, y no tenemos además son de tus consentidos” “Estás muy mal yo no haría nada, soy una mujer casada, y me ofendes con tu propuesta, además no te creo nada” “Bueno no te enojes, solo pensé que podríamos ahorrarles un momento amargo más a estos pero si no pues que se los lleven” Lorena se quedó pensativa, habían sembrado en ella la posibilidad, al llegar a la oficina nuevamente se dio cuenta de que efectivamente el que parecía el jefe no dejaba de mirarla, de momento dijeron “Pues ya no hagan más tiempo y díganme en que casa están o los acuso de ocultar a unos criminales”


Se levantaron y caminaron a la puerta, al llegar a la puerta de la oficina sacaron sus pistolas, eso puso muy nerviosa a Lorena, le hizo una seña a Pedro señalando hacia la otra oficina, donde habían unos papeles. “Está bien en mi oficina están las direcciones y...” rápidamente Lorena lo interrumpió “Yo voy por el número de la casa, está en ese archivero mientras le ofrezco un refresco o una copa ¿si?” dijo Lorena, al mismo tiempo que tomaba de la mano al Jefe taladrándolo con esos ojos tan verdes, que ablandaban al más duro, el jefe guardó la pistola y siguió a Lorena a la oficina, lo invitó a pasar, y entre cerró la puerta, le sirvió la copita mientras le mostraba unos expedientes con fotografía, se los acercaba y le preguntaba “Me dice cuales son” sin dejar de mirarlo a los ojos, “ que bonitos ojos tiene señorita”, “Gracias señor” respondía Lorena, dijo que tenía que bajar algunos de arriba de un estante, acercó un banco alto sin respaldo, hacía lo posible para tratar de exhibirse.


Ya en el banco hábilmente lo movió y dijo “Ayy, me caigo ayúdeme” él se apresuró y en lugar de tomarla de la mano, la abrazo por las piernas, la cargo y al bajarla le pegó la verga sobre las nalgas, y aunque no tenía una erección importante Lorena notó que se empezaba a poner dura, se separó un poco, y le dijo “ déjeme revisar estos, ...., no aquí tampoco, me vas a tener que ayudar ahora a subir, de nuevo” mirándolo fijamente a los ojos, él ya estaba más caliente que nada, y la erección se le podía ver a través de los pantalones, además el hecho de que ella le hablara con esa confianza lo excitó más “ Pero esta vez agárrame hasta que acabe de buscar”

Tendiéndole la mano al hombre, se subió nuevamente al banco y él nuevamente la abrazó por las piernas, pero esta vez no estaba dispuesto a quedarse así, entonces empezó a mover su manos sobre la rodilla de Lorena, ella no dijo nada, él continuó y después de jugar un poco con su rotula, subió por los lados solo un poco, acariciando los muslos de ella, al no escuchar ningún reproche acarició ambas piernas por delante y atrás, Lorena ya únicamente se sostenía para no caer, él intentó jalar el pants para hacerlo caer pero la agujeta lo impidió, Lorena se dio cuenta de esto, y jaló el nudo hasta que se deshizo, él se dio cuenta e inmediatamente bajó el pants mirando las pantaletas de ella, quedando las hermosas piernas de mi mujer a su merced, él sin decir nada comenzó a besarlas así como las tenía, llegó hasta sus nalgas, y las comenzó a apretar y acariciar en círculos.


Lorena se dejaba hacer, hasta que le dijo “¿Y aún así te los llevaras?”, claro que no, ella se volteó de frente y él bajó la pantaleta que era azul muy apretada y tenía dibujo como si fuera pantalón de mezclilla, el se las fue quitando hasta que llegaron a los tobillos, Lorena levantó un pie y salió el pants junto con la pantaleta, y así mismo lo hizo con el otro, ya de frente él buscó la zona de vellos púbicos de mi mujer, al tocarlos comenzó a explorar con sus dedos, la vagina de Lorena, ella empezó a gemir como una autentica gatita, le estaba gustando, él siguió y entonces le empezó a propinar chupadas a su duro clítoris, con la lengua y con los labios, “ Mmmm, que rico, así me gusta aahhgf” estaba muerta de excitación, ella se encontraba prácticamente recargada en el estante, de espaldas, él la levantó y la recostó en el escritorio, de repente voltea y ve que Pedro y el otro tipo los observaban, y se notaba que se jalaban la verga, “Vamos mi cuarto para que estemos solos, ¿si?”, él asintió con la cabeza…


Ella lo tomó de la mano y lo guió a la casa que tenía asignada Pedro, al entrar inmediatamente él la tomó de la cintura y le dio un beso muy profundo, acarició sus tetas, tomándolas con ambas manos, besaba sus pezones, y los mordisqueaba un poco, la desvistió por completo y mi mujer a él, lo desnudó y comenzó a besarle el pecho, y sus pezones también, bajó su mano y buscó la verga del tipo, medía aproximadamente 25 cm, era enorme, ella tragó saliva “guau, es grandísima, parece un bat de béisbol” bajó instintivamente su cabeza y se la comenzó a chupar, apenas cabía el glande en su boca, luego con la lengua recorrió todo el falo de aquel tipo completamente, después de un rato él la recostó en la cama y abrió las piernas de Lorena, su corazón ya latía muy fuerte ya que nunca en su vida le habían metido una verga tan grande y estaba tan nerviosa como si fuera la primera vez primera vez, lo miró fijamente a los ojos y él comenzó a meterle la punta de esa enorme verga, y desde ese momento la excitación de Lorena fue tal que gritó sin importarle que alguien la escuchara…


“Ayyyy, que grande, ahhhh, ahhhh, ohhhhh, así despacio por favor, mmmm,” decía con cada centímetro que penetraba abriendo casi al máximo las paredes de su vagina, y rozando lugares que nunca nadie había tocado, la sensaciones eran todas nuevas, ella se arqueaba del placer, mientras aquel hombre empujó un poco más llegando a un poco más de la mitad de su verga dentro de las entrañas de mi mujer, que ya sentía que desmayaba de placer “Es mucho para mi, aaaah, más, más” él terminó empujándola toda “Ayyyyyyygggg, duele, ay, ay, ay, así, así” llegó fácilmente a un orgasmo…


Después de cogérsela durante un rato así, “ Ponte a cuatro patas” ella sin saber porque obedeció y se la comenzó a meter nuevamente, de momento él comenzó a eyacular sobre la espalda de ella, y embarró todo el semen en la espalda de Lorena, se recostó de espaldas y ella se recostó sobre de él.


“Que rico no pensé nunca que un hombre la tuviera tan grande, como yo solo conozco la de mi marido, guau y más guau, pensé que me dolería mas” “Si eso si es cierto, mi verga es muy grande, pero te la metí toda, ¿Quieres vengarte de tu jefe?” “¿cómo podría?”, “Pues recuerdas que tienes semen en la espalda, dejaremos que te bese ahí y lo limpie, puede ser con lengua.” “Nooo, no dejaré que ese me toque” “Mira le harías más la vida imposible si te lo ligas y te dejas coger, de hecho quiero verte haciéndolo” “¿Tú también?, mi marido siempre a querido que yo tenga sexo con otro, pero yo nunca había querido hasta hoy”


En eso tocaron la puerta y era Pedro “¿Puedo pasar, ya no quieren a los muchachos o si?” “Claro que no, nos tenemos que retirar, hasta pronto, te veo pronto pasare por aquí muñeca” le dijo a Lorena, ella se encontraba desnuda tapada únicamente con la sábana, a través de la que adivinaba su hermoso cuerpo, el poli se vistió rápidamente y salió de la habitación dejándola sola y sorprendida a con el gordo, al cerrar la puerta él la miró “Perdóname, espero que no te haya ido mal” “Realmente no, pero no quiero recordarlo”, el gordo se sentó a la orilla de la cama, y ella se trataba de tapar pero se daba cuenta de que él no dejaba de mirarla, aunque le decía cosas como “No volverá a pasar, no lo va a saber nadie”


Ella adivinaba que lo quería era coger, ella le pidió que la abrazara y entre frases de consuelo, él le dio un beso en la mejilla, luego otro, luego empezó a besarle el cuello, Lorena lo dejaría, él siguió besándola, se recostó en la cama y las caricias subieron de intensidad, él se fue quitando la ropa, ella recordó las palabras del anterior, se volteó de espalda invitando a Pedro a besarle la espalda, y así fue, él pasó su lengua por toda la espalda de Lorena, hasta en las nalgas, luego se levantó la volteó y la besó en los labios…


Ella sintió el sabor salado y amargo del semen de su amante anterior en los labios de Pedro, rió un poco, pero él se recostó y ella por instinto se montó en él introduciendo esa verga que otras circunstancias sería grande, 18 cm, pero ahora la sentía muy pequeña, empezó a mover salvajemente las caderas de atrás a adelante y en círculos y a los lados, con la intención de sentir algo, apenas comenzaba a sentir cuando notó como era cargada y la ponía de un lado y se venía, ella fingió que le había gustado, pero la verdad era que el sentimiento hacia él no había cambiado, no le caía bien, aunque admitió que tal vez tendría que coger con él más veces, siempre sabría que no lo disfrutaría. Él se vistió y se fue dejándola a ella sola pensando en todo lo que había pasado y preguntándose si me lo tenía que decir.