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La Coctelera

LOS RELATOS DE LOS VAGOS DE LA PLAZA; SECCIÓN Nº 2

Los mejores cuentos eróticos conseguidos en la red

19 Julio 2008

ESPIANDO A MI ESPOSA


LOS RELATOS DE LOS VAGOS

Esta es mi historia de como permití que mi esposa fuera disfrutada por otro hombre mientras que yo solo me limitaba a mirar.

A lo largo de mis 47 años tuve oportunidad de disfrutar mucho del sexo, tanto con mujeres jóvenes como maduras, solteras y casadas pero nunca me casé, y fue así que un día conocí a Liliana, una jovencita de tan solo 19 años de edad. Esto sucedió en un viaje que hice al interior del país cuando gozaba de unas vacaciones. Nos conocimos en una fiesta de su pueblo y durante dos semanas me dediqué a conquistar su corazón. Nunca pensé que luego de mi larga soltería me enamorara como un quinceañero.

No me fue fácil que ella se fijara en mí ya que me veía como a su padre, a pesar que yo hacia todo por halagarla. Conversé con sus padres sobre mis intenciones de casarme con ella, y ellos vieron con agrado mi propuesta. Una vez que oficialmente éramos novios ella se hizo a la idea de ser mi esposa.

Se notaba que por su corta edad no había experimentado mucho salvo uno que otro noviecito, y me confesó que no era virgen ya que en el colegio había hecho el amor con uno de sus compañeros.

Luego que nos casamos en su pueblo, la primera noche fue emocionante para mí ya que por fin gozaría de su juvenil cuerpo. Una vez instalados en la habitación nupcial ella se quitó su vestido de novia, quedando con una ropa interior de encaje color blanco que resaltaba con el color canela de su piel. Sus pechos eran grandes y a duras penas cabían en el sujetador. Era de cintura fina y unas nalgas y piernas que le cortarían la respiración a cualquiera.

Un poco avergonzada de mostrarse así le pedí que se acercara hacia mí, y comencé a quitarle la ropa interior hasta que quedó desnuda. Me detuve un momento para ver su maravilloso cuerpo y cuando quise hacerle el amor algo terrible ocurrió. Mi pene no respondía, estaba flácido por completo. Esa noche no me quedo más que besarla sin que pudiese suceder nada más.

Al día siguiente viajamos a la capital y nos instalamos en mi casa. Fui al médico inmediatamente para ver que me había pasado y me dijo que este caso les ocurría a muchos hombres de mi edad e inclusive a menores que yo. Me recetó desde viagra hasta cremas pero nada dio resultado. Se lo conté a mi esposa y ella dijo que no me preocupara y que comprendía la situación. De ahí en adelante la única manera en la que satisfacía a mi mujer era con la lengua, pero sabia que eso no podía durar mucho ya que ella era joven y tarde o temprano necesitaría comerse una buena verga.

La idea de que otro disfrutara su cuerpo sin que yo me enterara me torturaba, así que se me o poder observar todo lo que ahí ocurriese. Hice un habitáculo cuyo acceso era por una habitación contigua, y la pared que daba a mi habitación era un espejo que me permitiera ver todo lo que ahí sucedía. Luego hablé con un amigo mío que tenía 35 años y era viudo. Le dije que me había quedado impotente y que quería que mi mujer gozara con otro y que había pensado en él para hacerme ese favor. Carlos me escuchó sorprendido pero a la vez muy interesado por mi propuesta. Con Carlos habíamos salido con mujeres y yo sabia que tenia una verga de buen tamaño que sabía que haría gozar a Liliana en toda su intensidad.

Al regresar ella de visitar a sus padres vio el espejo en la habitación y al preguntarme por el, le dije que era para que se pudiera observar de cuerpo completo. Además había comprado un computador para que ella estudiara algo mientras estaba en casa, y le dije que contrataría un profesor para que le enseñara. Ella estuvo de acuerdo con mis deseos, y los primeros días me dediqué a observarla únicamente. Yo fingía salir a trabajar y luego entraba a mi escondite para ver que hacia. Veía como se levantaba de la cama, cuando volvía desnuda del baño luego de ducharse y cuando se observaba en el espejo sin saber que yo no perdía detalle de su hermoso cuerpo. Era muy coqueta y se probaba una y otra vez sus calzones chiquititos mirándose el culo para ver si se le metían mucho. Se probaba medias de nylon y sujetadores donde se podía ver como sus pezones se desbordaban fuera de el.

Pensé que ya era tiempo de poner en marcha mi plan así que le dije a ella que el día siguiente en la tarde se iniciarían sus clases de computación. Le dije que el profesor vendría y que lo hiciera pasar a la habitación para que recibiera sus clases.

Le avisé a mi amigo y quedamos que viniera a una determinada hora. Ninguno de los dos sabría que yo estaba escondido detrás del espejo. Esa tarde la ayudé a vestirse y le pedí que se pusiera una minifalda, un polo de lycra que yo sabía que resaltaban sus pechos, unas medias de nylon y zapatos de taco. Fingí salir de la casa y le dije que regresaría muy tarde ya que tenía muchos compromisos. Le pedí que atendiera muy bien al profesor. Ella asintió con la cabeza y le di un beso.

Ingresé a mi escondite y pude observar como se esmeraba en vestirse y ver que todo lo que le había pedido que se pusiera, le quedara muy bien. Se miró mucho en el espejo y yo pensaba que esos labios gordezuelos quizás chaparían una verga esa noche. El timbre de la puerta sonó y ella bajó a recibir a mi amigo. A lo lejos escuchaba las presentaciones de rigor y luego sus pasos acercándose a la habitación. Mi corazón estaba acelerado por la situación de verlos a ambos sin que supieran que yo estaba oculto, y por la posibilidad de ver enculada a mi mujer por este amigo.

Mi habitación era grande y desde mi posición podía ver el modulo donde estaba la computadora, la cama a un costado y un minibar que tengo. Ambos se sentaron en las sillas que ahí habían y primero Carlos le preguntó si ella sabía algo de computadoras, ella negó con su cabecita, y el le dijo que empezarían por lo básico.

Ella le ofreció algo de tomar y Carlos pidió whisky, así que ella se sirvió lo mismo. Cuando mi esposa iba hacia el minibar, Carlos no le quitaba los ojos de encima y la seguía con su mirada para no perderse ningún detalle. Yo conocía a Carlos muy bien y sabía que no perdería oportunidad para intentar disfrutar esa noche con ella. A Liliana también se le notaba algo nerviosa pero con el whisky y Carlos le siguió mostrando fotos en donde se veía que dos hombres lo hacían con una sola chica.

Carlos le preguntó si le gustaba lo que veía y ella movió su cabecita afirmativamente. Acabaron los vasos que estaban tomando y Carlos sirvió nuevamente llenándolos más que la primera vez. Siguieron tomando y viendo fotos, y Ella no perdía detalle de lo que le mostraban. En un momento mí mujer preguntó si los penes eran de verdad por lo grandes y Carlos le dijo que si, y además añadió que él lo tenia así de grande. Carlos le preguntó si deseaba verlo y ella sin contestarle siguió mirando fijamente el monitor.

Por un lado me excitaba todo lo que estaba pasando en mi habitación y por otro lado sentía pena de no poder tirarme a mi propia mujer y tener que ser solo un mero espectador de lo que seguramente iba a suceder esa noche.

Carlos se bajó la bragueta del pantalón y dejó salir su verga totalmente inflamada. Ella giró rápidamente sus ojos para verla pero luego siguió viendo la pantalla sin decir palabra alguna. Él tomó la mano de ella y la puso en su verga haciendo que se la corra. Sus dedos no llegaban a rodear completamente la verga de Carlos por lo gruesa que era, y mientras que Liliana lo masturbaba, él metió su mano entre las piernas de mi mujer hasta llegar a su concha. Ella cerró sus ojos para sentir el placer de las caricias de mi amigo, cuando la tomó de la nuca y la inclinó para dirigir su cabeza hasta su verga.

Ella de resistió un poquito diciéndole que no quería engañarme, pero él hábilmente le mencionó que yo no iba a saber nada de lo que ahí pasara. Lo miró un momento a los ojos, luego miró la verga totalmente parada y ella sola se inclinó abriendo la boca y metiéndosela toda, para chupársela largamente. Acto seguido ambos se incorporaron de sus sillas y se besaron apasionadamente, luego él le sacó su polo dejando al aire sus potentes tetas las cuales procedió a chupar mientras que ella acariciaba sus cabellos.

Ambos se quitaron la ropa quedando ella solamente con las medias y los zapatos puestos. Ambos se echaron en la cama que ahí estaba y se pusieron a hacer un 69. Desde mi sitio pude ver como él chupaba su concha, haciéndome escuchar sus gemidos de placer y ella se tragaba una y otra vez su inmensa verga. Luego la puso en cuatro patas y le metió la verga por la concha haciendo que muerda la almohada para que no se escucharan sus gritos. Yo desde mi sitio me agarraba mi pene flácido, el cual no reaccionaba ni siquiera por lo erótico de la escena, de estar viendo como se culeaban a mi mujer. En un momento él se echó boca arriba y mi esposa se puso sobre él, clavándose ella misma en la verga de mi amigo. Cabalgaba haciendo que sus tetas se bamboleen de arriba hacia abajo, y yo viendo como entraba y salía esa verga que no era la mía de la concha de mi mujer. Carlos clavó sus dedos en las nalgas de ella y eyaculó en medio de los jadeos de Liliana.

Ambos se quedaron uno sobre otro resoplando su cansancio. Luego ella bajó hasta su verga para seguirla chupando y comerse todo la leche que aún le salía.

Quedé satisfecho con la escena de sexo que había tenido, en donde mi esposa había sido la principal protagonista. Siguieron varias visitas de Carlos a mi habitación hasta que Liliana se aburrió de él, y pude ser protagonista de otros encuentro que tuvo mi mujer y que yo no planeé, así como una vez que vino mi jefe de visita a la casa, y otra en la que ella llevó a nuestra habitación a un par de sobrinos míos y uno que otro desconocido.

servido por elpaskin8 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

HECTOR

HECTOR dijo

ME GUSTO LA FORMA QUE EXPRESA LA INFIDELIDAD DE SU ESPOSA OJALA ALGUN DIA PUEDA SES ESA PERSONA QUE DELEITE A SU ESPOSA.
ESE ES MI COMENTARIO Y EL SOLO LEERLA ME EXITO.

1 Junio 2009 | 08:10 PM

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